A pesar de todas nuestras precauciones es imposible evitar que los niños tengan catarros durante el invierno. Acatarrarse no es ningún “fallo” y no significa que nuestro hijo tenga “las defensas bajas” o que su salud general no sea adecuada. Hasta los 4-5 años los niños se resfrían una media de 8-10 veces al año, así que si tu hija o hijo tiene este número de episodios, no pasa nada. El primer año de guardería o de colegio suele ser el peor, pues es cuando se exponen a más virus nuevos.

Nutrición infantil: ¿Qué debemos darles de comer cuando están resfriados?

La mayoría de los niños no quieren comer cuando están acatarrados. Este es un hecho fisiológico que debemos respetar, pues ayuda a que se recuperen más rápidamente. Todos los animales ayunan cuando están enfermos, esto les permite concentrar sus energías en luchar contra la infección.

Ningún niño sano va a dejar de crecer porque no coma o coma poco durante unos días, incluso aunque en esos días pierda peso. Lo recuperará una vez pase la fase aguda. Solo debemos asegurarnos de que está bien hidratado.

En el caso de los bebés menores de 6 meses sí debemos consultar al pediatra pronto si el catarro les impide comer y vemos que toman menos leche y sobre todo, si mojan menos pañales. Los bebés tienen menos reservas y no toleran bien el no recibir un aporte continuo de nutrientes, además de que la leche para ellos es también su fuente de hidratación.

Es frecuente que los bebés más mayores rechacen temporalmente los alimentos sólidos y solo quieran tomar pecho. Esto es normal y debe ser facilitado. La leche les va a mantener bien hidratados y además les va a proporcionar anticuerpos y otras sustancias que les van a ayudar a luchar mejor contra la infección.

A los niños y niñas más mayores podemos ofrecerles zumos de cítricos diluidos en agua y batidos de plátano + otras frutas, con o sin yogur. Una compota casera de manzana o de pera, endulzada con un poco de sirope de agave, también les puede gustar. Si les apetece algo caliente, un caldo de verduras es la mejor opción; podemos convertirlo en una sopa añadiendo un poco de pasta, de arroz o de patata cuando empiecen a tener hambre unos días después. También podemos añadir unos dados  de tofu a la sopa, esto les aportará proteínas fáciles de digerir. Los mayores de 2 años pueden tomar 1-2 infusiones de plantas medicinales al día, endulzadas con miel o sirope de agave.

El boniato, con su riqueza en carotenos que se convierten en vitamina A, es un alimento excelente para la fase de recuperación. Ofrecédselo asado y con unas gotas de aceite de oliva por encima.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra, www.mipediatravegetariano.com

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