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Con las frías temperaturas del invierno, nuestro cuerpo necesita consumir alimentos  calientes, energéticos y nutritivos. Según la Medicina Tradicional China es una estación para fortalecernos y no nos podemos permitir entrar en déficit.

En invierno, verduras y frutas ricas en vitamina C

Es época  de resguardarnos del frío y reconfortarnos con cocciones largas de platos de cuchara como las sopas, caldos y cremas que nos aportan hidratación, facilitan la digestión y la absorción de nutrientes. Se pueden combinar con legumbres, cereales y algas para tener un primer plato suculento y delicioso o incluso un plato único completo si incluimos legumbre y cereal (proteína completa).

El trigo sarraceno o alforfón es un pseudocereal de naturaleza caliente  que no puede faltar en nuestra despensa en la estación más fría del año. Contiene todos los aminoácidos esenciales, es rico en antioxidantes   y minerales (manganeso, cobre, magnesio y fibra) y está libre de gluten. Además, es muy interesante para diabéticos porque no aumenta los niveles de azúcar en sangre de manera brusca.

Haz amistad con las crucíferas

Parece que los meses de frío la variedad de verduras y hortalizas es más reducida, pero la tierra nos ofrece justo lo que nuestro cuerpo necesita para afrontar el frío, la sequedad y para estimular el sistema inmunológico.

Mucha gente no es muy amiga de la familia de las coles, llamadas crucíferas, pero lo cierto es que son las reinas del invierno por sus propiedades nutricionales y no es para menos. Hablamos de repollo, col rizada o kale, brécol, brócoli, coliflor o col lombarda, entre otras.

Son ricas en vitamina C, un antioxidante que estimula el sistema inmunitario y nos ayuda a absorber el hierro. También en vitamina A, en forma de betacarotenos que nos cuidan la vista y piel y protegen nuestras mucosas de infecciones. Además, es una de las mejores fuentes de calcio asimilable. Está especialmente presente en el tronco del brócoli, así que no lo tires. Córtalo a trocitos pequeños o guárdalo para sopas o cremas. Por último, destacan en azufre que ayuda a nuestro hígado en su proceso de depuración y son reconocidas en múltiples estudios como protectoras frente a varios tipos de cáncer gracias a sus principios activos.

Puedes ir variando cada semana su consumo y preparaciones para no aburrirte. Aquí van unas cuantas ideas que te van a encantar: falso arroz de coliflor picado con verduritas, falso couscous de brócoli, bechamel de coliflor, kale masajeada con aceite de oliva para ensalada o chips de kale al horno aderezada con tus especias favoritas. No te olvides  de la col fermentada o xukrut, un aporte probiótico (bacterias amigas) para tus intestinos.

Frutas cítricas

Y por supuesto las frutas estrella del invierno son los cítricos, ricos en vitamina C que nos ayudarán a recuperarnos de resfriados e infecciones varias, frenan los procesos de oxidación y nos ayudan a absorber el hierro no hemo de legumbres y verduras de hoja verde. Las frutas cítricas son las naranjas, mandarinas, pomelo, limón y lima.

¡No tires la piel de los cítricos! Por ejemplo, la piel de mandarina ecológica es muy útil para hacer infusiones relajantes y calmantes. Contiene antioxidantes que protegen la salud de las arterias. También ayuda a eliminar el edema o pies y tobillos hinchados causados por frío interno.

Acabamos con los kiwis, que tienen el doble de vitamina C que las naranjas. Una curiosidad,  tomar dos kiwis en ayunas mejora el estreñimiento y si los comes por la noche ayudan a combatir el insomnio.

*La suplementación debe ser prescrita y supervisada por un profesional de la salud.

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Autora: Lluca Rullan, periodista especializada en nutrición y salud natural. Dietista con perspectiva integrativa

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