Cada vez conocemos mejor el papel beneficioso que juegan las bacterias intestinales en nuestra salud. Además, en los últimos años se han llevado a cabo varios estudios en bebés y niños que han mostrado el valor terapéutico de los suplementos de probióticos (que contienen una o varias especies de las mismas bacterias que tenemos en nuestro intestino) en algunas situaciones que vamos a ver a continuación.

Probióticos para bebés y niños

Bebés con cólicos. Los cólicos son bastante frecuentes durante los primeros 3 meses de vida y suelen ser desesperantes para el bebé que no deja de llorar durante varias horas (sobre todo por las tardes) y para sus padres. Los suplementos en gotas de Lactobacillus reuteri pueden ayudar a estos bebés a aliviar sus síntomas. Podemos disolver estas gotas en un poco de agua o en una pequeña cantidad de leche materna o de fórmula.

Gastroenteritis. Las infecciones agudas que cursan con diarrea pueden resolverse antes y producir menos molestias si las tratamos con probióticos. Recuerda que lo más importante en el tratamiento de la diarrea infantil es ofrecer líquido frecuentemente para reponer el que se está perdiendo.

Las infecciones agudas que cursan con diarrea pueden resolverse antes y producir menos molestias si las tratamos con probióticos

Tratamiento con antibióticos. Aunque tratemos de evitarlo en lo posible, en ocasiones nuestros hijos van a necesitar antibióticos, para una otitis, una neumonía, o una infección urinaria, por ejemplo. Uno de los efectos secundarios de los antibióticos es que destruyen parte de las bacterias beneficiosas intestinales, lo que produce diarrea y molestias abdominales, cansancio y a veces disminución de las defensas, ya que las bacterias intestinales juegan un importante papel en la inmunidad. Es frecuente que tras tratar a un niño con antibióticos se vuelva a poner malo a los pocos días, bien con un resfriado o con cualquier otro proceso viral. Si tu pediatra le receta antibióticos a tu hijo pregúntale si le vendría bien tomar además probióticos. En algunos casos los probióticos, tomados justo al inicio del tratamiento antibiótico, pueden disminuir a la mitad la posibilidad de que se produzca diarrea y molestias intestinales.

Los probióticos actúan mejor si se toman en ayunas. Esto es así porque si se toman con alimentos el ácido del estómago va a destruir parte de ellos. En cuanto los niños son suficientemente mayores y pueden tragar cápsulas es preferible que las tomen enteras para conseguir que la mayor parte de las bacterias sobrevivan al ácido del estómago y lleguen al intestino. Hasta entonces se los podemos dar en gotas o en polvo, disueltos en algún líquido.

Autora: Miriam Martínez Biarge,  Médico Pediatra | www.mipediatravegetariano.com

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