Deshidratar las frutas y verduras nos permite conservarlas y concentrar sus nutrientes. Albaricoques, fresas, manzanas, peras, tomates, melocotones, plátanos, frambuesas, arándanos, cerezas,… La fruta deshidratada está crujiente, dulce y llena de sabor, y son perfectas para desayunos, postres y aperitivos.

Fruta deshidratada, una delicia para hacer en casa

La fruta deshidratada es muy fácil de hacer en casa, y no necesita equipos complejos ni aparatos especiales para hacerla. Hay distintas formas de deshidratar la fruta. Podemos usar un deshidratador de alimentos, aparato de secado de vegetales y otros víveres, o el horno de la cocina.

El deshidratador de alimentos es un aparato que en su interior presenta rejillas metálicas extraíbles estratificadas, que, mediante un ventilador y una resistencia, calienta el aire y lo hacen circular a través de las rejillas. Nos permite llevar un control de la temperatura, la humedad y el tiempo. Dependiendo del nivel de complejidad de sus controles, del tamaño y número de rejillas y de la calidad de los materiales, su precio varía mucho.

Pero no es necesario comprar un deshidratador, ya que si usamos el horno a baja temperatura el resultado es óptimo. Lo importante es no calentar el horno demasiado, y usar una temperatura que permita deshidratar completamente la fruta sin quemarla. La temperatura adecuada para la deshidratación debe situarse en torno los 40ºC. Debemos utilizar el ventilador del horno durante el proceso, de esta forma el flujo de aire caliente y seco va deshidratando los cortes de alimentos colocados en la parrilla hasta desecarlos completamente. El proceso de secado dependerá fundamentalmente de la textura y humedad de la fruta a deshidratar, pudiéndose completar en varias horas.

No es necesario comprar un deshidratador, ya que si usamos el horno a baja temperatura el resultado es óptimo

El proceso de deshidratación de la fruta empieza pelando la fruta si la piel no es comestible. Lo importante es el grosor de las rebanadas. Cuanto más finas y pequeñas sean las piezas más rápido se deshidratará. Es importante que todos los trozos estén cortados al mismo tamaño. Si quieres que la fruta no se oscurezca rocíala con jugo de limón. Una vez tengamos la fruta preparada la extendemos en una capa sobre la rejilla evitando que las piezas se superpongan. No mezclar frutas, ya que cada tipo se deshidratará completamente en un tiempo diferente.

Una vez acabado el proceso debemos dejar que la fruta se enfríe para que se vuelva crujiente y luego guardarla a temperatura ambiente en una bolsa de plástico con cierre o en un frasco de vidrio estanco, de forma que no pueda coger humedad.

Autor: Raúl Martínez, Dietista-nutricionista, biólogo

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