Una pregunta que surge con mucha frecuencia es si es mejor dar a los bebés aceite de lino o las semillas de lino enteras. Ambos tienen ventajas e inconvenientes. Los analizamos.

¿Es mejor el aceite de lino o las semillas enteras para los bebés?

Las semillas de lino son una de las fuentes más ricas de ácido alfa-linolénico, un ácido graso omega-3 que se considera esencial, es decir, que debe ser proporcionado con la alimentación al igual que el resto de las vitaminas. El ácido alfa-linolénico es fundamental durante el desarrollo cerebral y tiene efectos anti-inflamatorios y cardioprotectores.

Conscientes de esto, muchas familias se preocupan por introducir el lino  pronto en la dieta de sus hijos e hijas una vez que ha empezado la alimentación complementaria. Antes de los seis meses los bebés reciben los omega-3 que necesitan a partir de la leche materna o la leche de fórmula que ha sido fortificada de forma adecuada.

¿Aceite de lino o semillas enteras?

El aceite de lino es una fuente muy concentrada de omega-3. Una cucharada sopera (14 ml) aporta 7g de ácido alfa-linolénico. Un bebé necesita al día 500 mg de este ácido graso, por lo que una cucharada sopera bastaría para cubrir sus necesidades durante dos semanas. Por lo tanto si usamos aceite solo necesitamos añadir, tras finalizar la cocción, media cucharadita pequeña un par de veces por semana a alguno de los purés de verduras que come el bebé. El aceite de lino se enrancia muy rápidamente y por tanto se debe guardar refrigerado y no se debe calentar.

Lo ideal sería darles una cucharadita de semillas de lino molidas 2-3 veces por semana

Las semillas de lino enteras son un alimento más interesante que el aceite porque contienen muchos otros nutrientes además del ácido alfa-linolénico. Una cucharadita de semillas de lino bien molidas (unos 2,5 gramos) tienen algo más de los 500 mg de omega-3 que necesita un bebé a diario, pero también aportan medio gramo de proteínas, y una pequeña cantidad de minerales y de vitaminas del grupo B. Las semillas de lino contienen mucha fibra y esa es la principal limitación a la hora de incluirlas en la dieta de los niños más pequeños. Lo ideal sería darles una cucharadita de semillas de lino molidas 2-3 veces por semana (mezcladas con los cereales, las frutas o las verduras) y el resto de los días darles otros alimentos ricos en omega-3, principalmente nueces molidas (2 mitades peladas aportan toda la cantidad necesaria al día) y  tofu (una porción de 30g aporta la tercera parte de las necesidades diarias).

Reservaremos el aceite de lino para aquellos bebés que sean intolerantes o alérgicos a las nueces y todavía sean demasiado pequeños para tomar grandes cantidades de semillas de lino enteras.

Autora: Miriam Martínez Biarge,  Médico Pediatra | www.mipediatravegetariano.com

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