Al nacer, nuestro cuerpo es en un 75% agua. Cuando llegamos a la edad adulta gira en torno al 60- 65%. Aproximadamente un 60% de esta agua se encuentra en el interior de las células (agua intracelular), un 20% alrededor de las células, un 10% en órganos y otro 10% en sangre. Todo esto conlleva un gran movimiento de líquidos, en cuyo equilibrio, como vimos el mes pasado en la primera parte de drenaje linfático, desempeña un papel muy importante el sistema linfático.

Drenaje linfático manual: técnica eficaz en las acumulaciones de líquido

Precisamente este mes, el 6 de marzo, tiene lugar el Día Internacional del Linfedema, una enfermedad crónica que consiste en una acumulación de la linfa de forma anómala, que el cuerpo no puede eliminar. Aunque se considera una enfermedad rara,  solo en España, más de 900.000 personas lo padecen, según los datos de  la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV) y la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF).

El DLM se emplea en todo tipo de edemas, es decir, en acumulaciones de líquido en el tejido intercelular

José Antonio Suances, quiromasajista, linfoterapeuta y creador de TAIEC (técnica Bowen) aconseja que “para abordar el tratamiento del linfedema, hay que partir de un buen diagnóstico. Lo mejor para obtener resultados satisfactorios es tratarlos cuanto antes, pues cuando se fibrosa, los resultados son menos satisfactorios”.

El DLM se emplea en todo tipo de edemas, es decir, acumulaciones de líquido en el tejido intercelular. Con más de 30 años de experiencia en terapias manuales y cientos de artículos publicados, Carmen Benito, licenciada en Biología y fundadora y directora del Centro Bioestética que lleva su nombre, nos explica también otros casos en los que se utiliza el DLM,  “cuando hay problemas circulatorios, sobre todo cuando llega el calor, las piernas se hinchan, provocando mucha pesadez. También en embarazadas, sobre todo a partir del quinto mes de gestación cuando comienzan a notar los tobillos inflamados.”

Es aconsejado también después de determinadas cirugías

Es aconsejado también después de determinadas cirugías. Como comenta Carmen, “después de la liposucción, ya que al destruir el tejido graso, con las cánulas se producen grandes hematomas y salida de líquido. El drenaje permite reducir rápidamente el dolor que se provoca y recuperar al tejido, permitiendo que los hematomas se reabsorban más deprisa. También lo he practicado a mujeres que habían sufrido una mastectomía con extirpación de ganglios linfáticos de la axila (para prevenir o tratar los linfedemas en el brazo) y después de las operaciones de varices o la esclerotización de las mismas”.

Lee la primera parte del artículo aquí

Más información en www.carmenbenitobioestetica.comwww.fedeal.org | www.philippusthuban.com

Autora: Marta Gandarillas, Periodista especializada en Salud Natural, Titulada superior en Naturopatía y Terapeuta de Jin Shin Jyutsu.

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