Estornudos, picores, mucosidad, falta de oxígeno y ojos llorosos son algunos de los síntomas a los que se enfrentan cada vez más personas cuando llega la primavera. Los antihistamínicos sintéticos son el tratamiento habitual para las alergias, pero no son una solución porque no van a la raíz del problema y, además, generan efectos secundarios como mareo, somnolencia, irritabilidad o falta de apetito.

Cómo afrontar las alergias primaverales

Las personas con estos síntomas los tienen porque su sistema inmune reacciona de una manera exagerada al polen (alérgeno) en suspensión, de los árboles y plantas en flor, que atraviesa la primera línea de defensa, piel y mucosas.

El problema real que hay detrás de las alergias primaverales es que nuestro terreno está debilitado, congestionado o inflamado a diferentes niveles. Para solucionarlo, lo mejor que podemos hacer es, por una parte, desintoxicar el hígado de sustancias que no es capaz de eliminar correctamente. Por otra parte, dar un descanso a nuestro sistema digestivo que estará inflamado o con un intestino permeable que deja pasar a sangre moléculas que no tocan.

La mayor parte de las defensas en nuestro organismo están en los intestinos, así que os podéis imaginar lo importante que es recuperar nuestra salud intestinal.

Alimentación

Según la Medicina Tradicional China, la primavera es la estación asociada al hígado y, por lo tanto, es el mejor momento para ayudarlo a descongestionarse y a eliminar todas las toxinas acumuladas. Para ello, primero de todo tenemos que eliminar todos los alimentos y hábitos que lo pueden estar dañando.

Eliminaremos el consumo de alimentos que también irritan el sistema digestivo: alimentos procesados, harinas y aceites refinados, gluten, azúcar, lácteos, café o alcohol.

Seguiremos una alimentación basada en vegetales, potenciando los alimentos de sabor amargo que apoyan al hígado en sus tareas de depuración, tales como la escarola, endivias, alcachofas, espárragos, rúcula o diente de león.

Otros alimentos interesantes son: la manzana ya que es rica en quercitina; la cebolla cruda por su efecto antihistamínico; la zanahoria y otros alimentos ricos en betacarotenos, que protegen el sistema inmunológico; especias como la cúrcuma, que es antiinflamatoria, o el jengibre que mejora las digestiones y desinflama; algunos fermentados como chukrut, kimchi o pickles por su efecto prebiótico y apoyo al hígado, y semillas de lino y chía que son antiinflamatorias gracias a su aporte de omega-3.

También podemos incluir infusiones depurativas hepáticas con plantas amargas como el boldo o la alcachofera e una infusión al día de té verde, por su efecto antialérgico.

Suplementos contra la alergia

Aparte de la alimentación, la suplementación también puede ser de gran ayuda para combatir las alergias primaverales:

La quercitina es un bioflavonoide (antioxidante) con propiedades antiinflamatorias que ayudarán a que las fosas nasales, los ojos y la garganta no se hinchen. Además, es un potente antihistamínico que evita los picores, rinitis y ojos llorosos.

También hay suplementos de quercitina con otros ingredientes como la vitamina C o la bromelina que potenciarán sus efectos.

La vitamina C es una vitamina hidrosoluble que ayuda a disminuir el daño oxidativo, refuerza el sistema inmune y reduce el cansancio y la fatiga.

La bromelina es una enzima que se encuentra en la piña, que tiene efecto antihistamínico capaz de reducir la inflamación y el dolor de fosas nasales y mejora el sistema inmune.

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Autora: Lluca Rullan, Periodista especializada en nutrición y salud natural. Dietista con perspectiva integrativa.

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