La lucha contra el cambio climático no solo requiere una reducción significativa de los gases de efecto invernadero (como el dióxido de carbono, CO2) que emiten los vehículos de motor de combustión o las industrias que consumen petróleo, carbón o gas. Para no superar los 1,5 grados centígrados de incremento de temperaturas que marcó en 2015 el Acuerdo de París, los ciudadanos de los países industrializados debemos poner en práctica también un cambio importante en nuestra dieta porque, por ejemplo, consumiendo menos carne también se evita la emisión a la atmósfera de millones de toneladas de estos gases causantes del calentamiento global.

Menos carne: receta para la salud y el clima

¿Por qué comer menos carne contribuye a la acción climática?

Adaptar nuestra dieta a los requerimientos del Acuerdo de París supondría no sólo una contribución a la acción climática, sino que, de forma paralela, mejoraría nuestra salud y evitaría millones de muertes prematuras, según destaca el informe sobre las implicaciones en salud pública del Acuerdo de París, publicado en febrero de este año por un equipo internacional de expertos del proyecto Lancet Countdown que promueve la prestigiosa revista médica The Lancet.

Una de las cifras clave de este estudio -inédita hasta la fecha- nos da una idea rápida y clara de la importante relación entre alimentación saludable y lucha contra el cambio climático: si se cumplen los objetivos del Acuerdo de París «se evitarán 572.000 muertes anuales atribuidas a la dieta poco saludable». Y esta cifra se refiere solo a los nueve países estudiados en este informe para el año 2040: Brasil, China, Alemania, India, Indonesia, Nigeria, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos. 

Diversos estudios han analizado en los últimos años el impacto del cambio climático y,  otros tantos, por separado, han revisado los problemas de salud asociados a la dieta basada en el exceso de consumo de carne que caracteriza a muchas sociedades industrializadas.

El proyecto Lancet Countdown

El nuevo estudio del proyecto Lancet Countdown aporta, en este sentido, una innovadora visión integral que hasta la fecha no había sido abordada en ninguna otra investigación científica de gran alcance. Además de la dieta, el estudio relaciona también la aplicación del Acuerdo de París con la mejora en la calidad del aire y la condición física de los ciudadanos.

«Hasta donde sabemos, este es el primer estudio que presenta los cambios o efectos secundarios beneficiosos que se pueden conseguir respecto a la dieta, la actividad física y la exposición a la contaminación ambiental si se llevan a la práctica los objetivos del Acuerdo de París», explican los autores de este informe publicado en un número especial de la revista The Lancet Planetary Health. Además de evitar 572.000 muertes prematuras anuales asociadas a la dieta, el informe indica que también se podrían reducir en 462.000 el número de muertes atribuidas a la contaminación del aire y 943.000 muertes atribuidas al sedentarismo y la falta de actividad física. 

Si se cumplen los objetivos del Acuerdo de París se evitarán 572.000 muertes anuales atribuidas a la dieta poco saludable

Los cambios en la dieta, la tecnología alimentaria y el desperdicio de alimentos, y los efectos en la salud relacionados con la dieta, se estimaron utilizando un modelo diseñado para calcular los efectos del Acuerdo de París y el objetivo número 2 (hambre cero) de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Beneficios para la salud

Además, los autores del nuevo estudio indican que la relación entre cambio de dieta y reducción de la mortalidad se centra en las enfermedades crónicas, con una estimación que utiliza «un marco de evaluación de riesgos comparativo que consta de nueve factores de riesgo y cinco criterios de valoración de la enfermedad».

Los beneficios para la salud de la mitigación en el sector alimentario y agrícola se consideran en general como resultado de una transición a dietas más nutritivas, en forma de un mayor consumo de frutas y verduras, y reducciones en el consumo de carnes rojas y alimentos procesados, destacan los autores. 

Menos carne: receta para la salud y el clima

“Será importante garantizar que [en estos países] las dietas evolucionen y cambien de manera que se maximice la salud y el bienestar humanos», indica el informe, en el que se incluyen diversas «dietas e intervenciones que podrían ser compatibles con el Acuerdo de París».

Dietas flexitarianas

La parte central de estas recomendaciones es la adopción de dietas flexitarianas (vegetariana flexible), «equilibradas en calorías, con cantidades moderadas de alimentos de origen animal y altas cantidades de alimentos de origen vegetal». El informe de Lancet Countdown indica que, por ejemplo, en India no es necesario reducir el consumo de carne roja (que ya es muy bajo) pero en países como Sudáfrica, Reino Unido, Brasil, China, Alemania y Estados Unidos la reducción debería situarse entre el 86% y el 92%.

En este informe se indica en concreto que el 20% de las muertes que se podrían evitar mejorando la dieta en estos países es atribuible al consumo de carne roja.

La parte central de estas recomendaciones es la adopción de dietas flexitarianas (vegetariana flexible)

La reincorporación de Estados Unidos al Acuerdo de París, efectiva desde este mes de febrero, abre de nuevo la esperanza de una acción internacional conjunta y decidida en la lucha contra el cambio climático, pero la mayor parte de los cambios necesarios todavía están muy lejos de hacerse realidad.

De muy poco servirán las prohibiciones en la emisión de gases por parte de los automóviles o las centrales térmicas si no se avanza también en otras medidas de control de las emisiones de gases de efecto invernadero que proceden del sector agroalimentario. El informe de Lancet Countdown vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los impuestos al consumo de carne roja, carne procesada y otros alimentos que no solo pueden poner en riesgo nuestra salud, sino que también agravan el cambio climático.  

Artículo de referencia:

The public health implications of the Paris Agreement: a modelling study. Ian Hamilton et al., The Lancet Planetary Health. Febrero. 2021.

Autor: Joaquim Elcacho, Periodista especializado en Medio Ambiente y Ciencia

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