La chirimoya es considerada un tesoro tropical. Originaria de las regiones andinas de América del Sur, esta fruta exótica también conocida como “custard apple” ha conquistado los paladares de personas de todo el mundo gracias a su sabor único y sus propiedades nutricionales.

chirimoya
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De nombre científico Annona cherimola, la chirimoya es una fruta de forma irregular, parecida a un corazón, que varía desde el tamaño de una manzana hasta el de una papaya pequeña. Su piel es verde y rugosa, con escamas parecidas a las de un reptil, lo que le da una apariencia distintiva. No se trata de un fruto simple, sino de un agregado de frutos en un solo receptáculo.

La pulpa blanca y cremosa es la estrella de la chirimoya, con un sabor que recuerda a una mezcla de plátano, piña, fresa y vainilla. Su textura suave y delicada se asemeja a la de una crema de vainilla. Por esta razón, se puede usar como materia prima para preparar helados, mermeladas o batidos. En el interior de la pulpa contiene semillas de color negro que se desprenden fácilmente.

Existen muchas variedades de chirimoya, que se distinguen sobre todo por su morfología, pero también por su tamaño y su sabor. Algunas de las variedades más conocidas son las pertenecientes al grupo Impresa (la mayor variedad cultivada en España), Tuberculata, Mamillata, Umbonata y Loevis.

La mejor época para disfrutar de su sabor y sus propiedades nutritivas es en invierno, estación en la que este fruto madura

Propiedades nutricionales

La mejor época para disfrutar de su sabor y sus propiedades nutritivas es en invierno, estación en la que este fruto madura. Un indicativo de que la chirimoya está lista para consumir es el color de su piel, cuando pasa de verde claro a un tono más oscuro o amarillento.

En cuanto a su perfil nutricional, tiene un valor calórico elevado: contiene gran cantidad de carbohidratos, fundamentalmente azúcares simples como la fructosa, la glucosa y la sacarosa. Es fuente de potasio, mineral esencial para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y muscular, vitamina B y vitamina C, antioxidante que ayuda a fortalecer el sistema inmunitario y a estimular las defensas, especialmente útil en los meses fríos para combatir resfriados. Este nutriente también interviene en la absorción del hierro de los alimentos, la resistencia a las infecciones y en la formación de glóbulos rojos, colágeno y huesos.

A pesar de su sabor dulce y cremoso, la chirimoya es relativamente baja en calorías. Contiene valores más bajos de grasa y proteínas que otras frutas, pero posee altos niveles de ácido fosfórico, que elevan su valor nutritivo. Destaca también su aporte de calcio y hierro. Es rica en fibra, aliada en la mejora del tránsito intestinal y la digestión, por lo que tiene efecto saciante y ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre.

¿Cómo disfrutarla?

La chirimoya combina sabor con beneficios nutricionales. Su versatilidad en la cocina la hace una elección interesante para los amantes de la gastronomía que buscan experimentar con ingredientes exóticos, ya sea en platos dulces o salados.

El método más simple de disfrutar la chirimoya es comerla fresca, sola o como ingrediente complementario de ensaladas, por ejemplo, aunque también agrega una textura suave y un sabor dulce a los batidos y smoothies.

Desde tartas y helados hasta mousses y sorbetes, su sabor único añade un toque exótico a cualquier postre. Es ingrediente apreciado en la preparación de salsas y aderezos, así como en la elaboración de cócteles exóticos. Su sabor y textura aportan un toque tropical a las bebidas mixtas.

Autora: Ariadna Coma, Periodista

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Bio Eco Actual Diciembre 2023