Ser conscientes de nuestro consumo y tomar acción para hacerlo de manera responsable con el medio ambiente es el primer paso hacia un estilo de vida más sostenible, ético y saludable. Te presentamos algunas ideas sostenibles para el hogar.

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Alimentación ecológica, cocina sostenible

Son múltiples las acciones que podemos aplicar para reducir nuestro impacto ambiental y optimizar nuestro consumo en la cocina. En primer lugar, la elección de nuestros alimentos. Al apostar por productos ecológicos, de temporada y de proximidad no solo estamos apostando por nuestra salud, sino también optamos por apoyar la producción local y reducir la huella de carbono de los productos y de su transporte.

Tan importante es tener en cuenta la calidad de los productos que compramos, como la cantidad para aprovecharlos al máximo y evitar el despilfarro. Se calcula que se desperdician casi 59 millones de toneladas de alimentos cada año, lo que equivale a 131 kilogramos de comida por habitante. Reducir el desperdicio alimentario es uno de los pilares fundamentales para lograr un sistema alimentario más sostenible. Y desde casa podemos contribuir. Para ello, podemos planificar bien nuestras comidas, hacer una lista de la compra y ceñirnos a ella durante nuestros viajes a al supermercado para comprar únicamente aquello que necesitamos y no excedernos.

Además, podemos establecer días de cocinado y aprovechar para preparar los platos de varios días de una sola tirada. Este método se conoce como batch cooking. Una vez preparadas las recetas o guarniciones, podemos guardar las elaboraciones en la nevera o el congelador para tenerlas a mano cuando las necesitemos. Los tuppers y recipientes de vidrio y herméticos son una buena opción para mantenerlas en buen estado el máximo de tiempo posible. Asimismo, anota la fecha de preparación o de caducidad en la tapa para consumirlas a tiempo y evitar que la comida se ponga mala.

Ser conscientes de nuestro consumo es el primer paso hacia un estilo de vida más sostenible

Optimizar el consumo energético

Regular el consumo de luz, agua y gas es posible. Aprovechar la luz natural, cerrar las luces de las habitaciones que no estemos utilizando o regular la temperatura del hogar son medidas eficientes para reducir el gasto de electricidad. También es efectivo utilizar bombillas de bajo consumo y electrodomésticos eficientes energéticamente para optimizar el consumo y ahorrar dinero. La instalación de placas fotovoltaicas es otra opción para aprovechar la radiación solar y utilizar una energía renovable.

En cuanto al consumo de agua, pequeños gestos como cerrar el grifo siempre que no se use o ducharse en lugar de bañarse contribuyen a reducir su despilfarro.

Reducir, reciclar y reutilizar

Podemos adoptar otros hábitos para reducir nuestro impacto ambiental, como evitar comprar productos con mucho embalaje. Toneladas de plásticos se acumulan en los vertederos o se abandonan en la naturaleza, donde se degradan contaminando suelos, ríos y mares. Por suerte, cada vez son más las alternativas a este material y las opciones biodegradables disponibles en el mercado. La compra a granel y el uso de bolsas reutilizables también son buenas opciones.

Además de reciclar y separar correctamente los residuos en los contenedores correspondientes. Por otro lado, muchas cosas y objetos pueden tener una segunda o tercera vida, por lo que podemos reutilizarlos para alargar su vida útil.

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