Nuestra sociedad capitalista nos ha inculcado que una buena forma de pasar el tiempo y divertirnos es a través del consumo, muchas veces frenético, y a base de actividades con gran impacto ambiental como los viajes a grandes distancias, los festivales de música en parajes naturales o los deportes de motor por tierra, mar y aire.

ocio sostenible
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En realidad, la mayoría de actividades de ocio tienen un fuerte impacto ambiental: desplazamientos, consumo eléctrico y de agua, equipamientos específicos frecuentemente infrautilizados, generación de residuos, degradación del medio si son al aire libre y con fuerte afluencia, etc. Además, a medida que aumenta nuestro tiempo libre también lo hace el impacto, ya sea negativo o positivo, que tienen las actividades a las que nos dedicamos durante ese tiempo.

Pero el tiempo de ocio debería promover el bienestar y la calidad de vida de las personas a través de estados de desconexión y relajación, salud mental, autoestima, conexión interior, empoderamiento, etc. En un momento en que se nos está inculcando el miedo a las posibles amenazas, ya sean bélicas o medioambientales, que se ciernen sobre nuestra vida, debemos ser conscientes que el mejor kit que nos va ayudar a estar preparados en caso de desastre son nuestros lazos sociales.

En nuestro ocio deberían priorizarse las actividades de bajo impacto sobre el medio, que contribuyan a fortalecer las relaciones y que promuevan nuestra capacidad de autoorganización con el fin de afrontar de manera más eficaz los posibles riesgos naturales derivados del cambio climático o los bélicos derivados de la estupidez humana. Si aprovechamos ese tiempo para que los lazos con nuestra comunidad, nuestros amigos y nuestra familia sean más fuertes, dispondremos de redes sociales a las que recurrir y afrontar mejor los retos que nos está planteando la situación actual.

Algunas de las formas de ocio y el uso del tiempo que apoyan la resiliencia serían:

  1. Valorar formas de vivir inspiradas en la simplicidad voluntaria. Depender menos de lo que hemos de comprar, consumir menos y mejor, aprender a ser más autosuficientes, necesitar menos porque nos sentimos a gusto con nosotros mismos, conocernos mejor, apreciar los pequeños momentos, etc.
  2. Valoración de la salud, el bienestar personal y del hogar a través de las prácticas de cuidado. Fomentar el autocuidado y el cuidado de las personas que nos rodean, visitar a enfermos, hacernos voluntarios de una entidad social, pasear perros, decorar nuestro hogar con plantas, descubrir el zen en las tareas del hogar, prácticas de bienestar físico y emocional como el yoga o la meditación.
  3. Educación de los niños y niñas hacia el bien común, la interdependencia, la igualdad de género y el respeto al medio ambiente. Favorecer que los niños, niñas y jóvenes participen en actividades organizadas en su entorno próximo donde se fomenten los valores de respeto por el medio ambiente, la igualdad social y de género como centros excursionistas, escultismo, teatro, etc.
  4. Tener una vida de barrio o de pueblo conociendo bien nuestro entorno próximo. Desarrollar vínculos de proximidad con los vecinos y vecinas, formar parte de organizaciones del barrio o del pueblo, asistir a las fiestas populares, etc.
  5. Uso responsable de las redes sociales e internet. Las redes sociales virtuales nos aíslan de la realidad de la vida favoreciendo la difusión de noticias falsas. Es necesario usarlas con moderación y utilizarlas para informarse a través de datos verídicos y de calidad.
  6. Fomentar el ocio sostenible en la naturaleza. Las actividades físicas y culturales en la naturaleza nos permiten desarrollar la conexión que deberíamos tener con ella, favoreciendo una comprensión profunda de nuestra interdependencia para poder respetarla y cuidarla. Es necesario acudir a los espacios naturales con respeto, evitando aglomeraciones, sin dejar residuos, sin generar ruidos molestos y sin acceder a zonas protegidas.
  7. Ocio cultural. Educarse en las cuestiones sociales y ambientales y difundir ese conocimiento. Leer libros, asistir a conferencias y debates, ver películas y documentales, obras de teatro con sensibilidad ambiental y social.

El proyecto CompartoClima, desarrollado por la Asociación Vida Sana tiene como objetivo identificar prácticas reales y concretas que permiten a una persona ser más resiliente frente al cambio climático a partir de entrevistas realizadas a visitantes de ferias de consumo ecológico y de una encuesta difundida a través de la web. Con el conjunto de prácticas recogidas y algunos casos ejemplares identificados se editará una guía.

El proyecto CompartoClima (Identificación y promoción de estilos de vida resilientes y adaptados al cambio climático en España) cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Convocatoria de subvenciones para la realización de proyectos que contribuyan a implementar el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (2021-2030).

Autora: Montse Escutia, Proyecto CompartoClima

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Bio Eco Actual Marzo 2025