En otoño y con el aumento de infecciones respiratorias, muchos padres se preguntan qué pueden hacer para “subir las defensas” de sus hijos. Esto es comprensible, pero poco realista. En primer lugar, porque no existe un alimento ni suplemento que garantice protección total frente a cualquier enfermedad. Y, además, porque enfermar ocasionalmente también fortalece al sistema inmune. Esto es especialmente importante en la infancia porque el sistema inmune aún es virgen para muchos microorganismos y necesita entrenamiento. El objetivo no es evitar todas las infecciones, sino ayudar al cuerpo a responder y recuperarse mejor.

defensas infancia
123RF Limited©nikocingaryuk

¿Cómo podemos ayudar a que el sistema inmune funcione de forma óptima?

Proporcionando una alimentación ecológica y rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas, lo más variada posible, para que proporcione los nutrientes esenciales que el sistema inmune necesita, incluyendo vitaminas A, C, y D, zinc y selenio. Estos alimentos también son ricos en fibra, que nutre la microbiota intestinal.

Garantizando que duerman y descansen bien. El sueño insuficiente o de mala calidad reduce la capacidad del organismo para defenderse frente a microorganismos. Los niños necesitan rutinas estables y tiempos de sueño adecuados a su edad: 10-13 horas a los 3-5 años, y 9-12 horas a los 6-12 años.

Facilitando que pasen tiempo moviéndose y jugando al aire libre. El ejercicio regular al aire libre fortalece el sistema inmune, reduce el estrés y mejora el estado de ánimo. El contacto con el suelo, las plantas y los animales fortalece la microbiota intestinal. Además, la exposición moderada al sol contribuye a la producción de vitamina D, fundamental para unas buenas defensas.

¿Funcionan los suplementos?

En niños sanos que siguen el estilo de vida que acabamos de explicar, no son necesarios. Si no hay suficiente exposición a la luz solar, sí se puede considerar la suplementación con vitamina D, bajo supervisión profesional. Existen complementos como la equinácea, el propóleo o el zinc, que se usan comúnmente como preventivos. También han ganado popularidad algunos suplementos con extractos de hongos medicinales, como el reishi o el maitake, por su potencial efecto inmunomodulador. Aunque algunos estudios en niños muestran resultados prometedores, aún se necesita más evidencia para recomendar su uso generalizado. Todos los complementos mencionados deben utilizarse bajo supervisión profesional para evitar posibles efectos adversos.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra.

Suscríbete a la Newsletter y recibe Bio Eco Actual gratis cada mes en tu correo

Bio Eco Actual, tu mensual 100% ecológico
Leer Bio Eco Actual Diciembre 2025