Hace muchos siglos que se elaboran turrones. Ya aparecen en textos del siglo XVI cuando se explica que en la Corona de Aragón ya se consumían unos dulces hechos de almendras y miel, especialmente en Jijona, ciudad que después se convertiría en la capital del turrón, y más adelante, en los siglos XVII y XVIII ya eran totalmente populares y consumidos en las fiestas de Navidad en toda España.

turrones

En el siglo XIX se industrializó su producción, aunque algunos elaboradores los siguen haciendo de forma artesanal, hecho que el consumidor valora especialmente en sus variedades clásicas.

¿Por qué en Navidad? Porque la entrada al invierno es la época en la que más energía necesitamos para mantener la alegría y la salud en los meses en que el día es corto y el frío aprieta, y sus ingredientes nos aportan esta nutrición y energía sobradamente. Almendras y miel, de proximidad, de producción ecológica, que mantienen su calidad nutricional, aportan vitaminas, minerales y antioxidantes y libres de pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos, son la base de los turrones tradicionales, aunque actualmente se encuentran en muchas variedades.

Emocionalmente, comer turrones el día de Navidad con la familia y amigos nos reconforta y nos conecta con nuestros recuerdos de infancia. Al tomarlos en fiestas también los asociamos a la alegría y la satisfacción y nos ayudan a liberar endorfinas que contribuyen a que nos sintamos más felices.

Autora: Montse Mulé, Editora

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Bio Eco Actual Diciembre 2024