Para hacer un buen helado ecológico se debe empezar por unos buenos fundamentos: la selección de una buena y saludable materia prima. Todos los ingredientes que utilizamos tienen la certificación ecológica, pero dependiendo de quien lo elabore y como lo haga, el helado tendrá un aspecto y un sabor diferentes.

sorbete mandarina ecológico

Por ejemplo, con los Sorbetes hechos con fruta (fresas, frambuesas, mandarinas, higos, mangos…), nos gusta trabajar en su punto de maduración para aportar al helado un sabor que emocione. Un ingrediente muy importante en un helado es la leche, si es fresca de productores locales mejor, ya que mejora el sabor y la calidad del helado. En el caso del azúcar nos decantamos por el azúcar de caña ecológico y de comercio justo, al igual que el café y el chocolate, donde además de usar ingredientes de buena calidad, respetamos y valoramos el trabajo de las familias que trabajan cada alimento y su entorno en países productores. También se pueden utilizar otros tipos de endulzantes, como el agave, la miel o el azúcar de coco.

Con el Sorbete de Mandarina de hoy, consideramos importante remarcar que utilizamos zumo de mandarina, sin saborizantes ni colorantes, esto lo hacemos con todas las frutas. De esta manera puedes disfrutar de un helado bueno, honesto, nutritivo y saludable desde la primera cucharada.

Una vez seleccionados los ingredientes procedemos a la elaboración del helado (con leche) o sorbete (sin leche ni lactosa). Primero mezclamos todos los ingredientes, en este caso: zumo de mandarina, agua, azúcar y una pizca, menos del 0,5%, de harina de algarroba y lecitina de soja. Todo bien batido, pasteurizamos la mezcla a baja temperatura, sin que llegue a hervir. Este es un paso importante, para disolver bien todos los ingredientes y eliminar posibles bacterias. Después viene la maduración, donde la mezcla descansa durante un período de unas seis horas en frío, con ello conseguimos una buena homogeneización, factor importante en la calidad y cremosidad del helado.

Finalmente introducimos la mezcla aún líquida en una máquina llamada «mantecadora», donde se bate y congela al mismo tiempo. Con la acción de batir el helado conseguimos la introducción de aire de forma natural, aportando cremosidad y la posibilidad de hacer cucharadas. Si sólo se congelara sin batir quedaría como un cubito duro, entonces le podríamos llamar «polo».

¡Buen provecho!

Autores: Jordi Rivera, responsable de Helados Ecológicos Bodevici e Isaac Borrás, maestro heladero

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