El yodo forma parte de las hormonas tiroideas. Estas hormonas son fundamentales a lo largo de la vida, pues intervienen en todas las fases del metabolismo. Además juegan un papel esencial durante el desarrollo y crecimiento de todos los órganos y muy especialmente del cerebro. Por ello es imprescindible asegurar un buen aporte de yodo en la alimentación de nuestros hijos, desde el mismo momento de la concepción.

El yodo en la alimentación infantil

Hay pocos alimentos que contengan yodo en cantidad significativa. Tanto un aporte insuficiente como un exceso pueden dar lugar a problemas en el funcionamiento de nuestro tiroides por lo que es importante tomarlo en la cantidad justa.

La cantidad de yodo en los alimentos vegetales depende de la riqueza en yodo del suelo y de las técnicas de cultivo. En la península ibérica muchas regiones son pobres en yodo. Por este motivo en nuestro país la sal se fortifica con yodo (60 mg/kg). El consumo de 1,5 gramos (g) de sal yodada aportaría los 90 microgramos (mcg) que necesita un niño hasta los 5 años, 2g contendrían los 120 mcg necesarios entre los 6 y los 12 años y 2,5g aportarían la cantidad requerida por adolescentes y adultos (150mcg). La sal yodada es una forma fiable y segura de aportar yodo a la dieta.

La sal “marina” tiene muy poquito yodo, a menos que haya sido fortificada. Algunas marcas comercializan sal marina yodada, esta es siempre la mejor opción para tener en casa.

Las algas marinas son extraordinariamente ricas en yodo, por lo que hay que usarlas con precaución. Aunque el alga nori tiene relativamente poco yodo y la podemos tomar tanto como nos guste, las algas hijiki y kombu tienen una cantidad excesiva y es mejor evitarlas. Las algas wakame, espagueti de mar, dulse (o lechuga de mar) y musgo de Irlanda tienen una cantidad intermedia y pueden tomarse 2-3 veces por semana a partir del año de edad.

Las niñas y niños ovolactovegetarianos pueden obtener todo el yodo que necesitan a partir de la sal yodada, 1-2 raciones diarias de lácteos y lo que aporte el resto de alimentos.

Los niños y niñas veganas, además de consumir sal yodada, se beneficiarían de tomar dos raciones a la semana de wakame, espagueti de mar, o dulse (y toda la nori que deseen). Cada ración son 2g de peso en seco, antes de rehidratarse.

En los casos en los que veamos que no es posible conseguir un aporte suficiente de yodo a través de la dieta será conveniente tomar un suplemento.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médica Pediatra

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