Los cereales son alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, proteínas, vitaminas (E y grupo B), minerales y fibra; y deberían constituir un 25% del volumen de nuestra alimentación diaria.

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Para que sean realmente beneficiosos los cereales deben tomarse en su forma integral, ya que es en el salvado y en el germen donde se encuentran no solo la fibra, sino gran parte de sus minerales, vitaminas y ácidos grasos esenciales.

Como es también en el salvado donde se acumulan los pesticidas, conviene que los cereales integrales sean ecológicos siempre que sea posible, y en especial cuando se los damos a los bebés y niños más pequeños.

Los bebés pueden empezar a tomar cereales alrededor de los 6 meses. No debemos ofrecerlos antes de los 4 meses porque su intestino es todavía demasiado inmaduro para digerirlos bien. Para empezar podemos preparar unas cucharadas de papilla de copos de avena sin azúcar cocidos en agua, caldo de verduras, leche materna o leche de fórmula. Podemos mezclar estas gachas de avena con un poco de compota casera de manzana o pera.

El arroz integral bien cocido y el pan integral de levadura madre también pueden ser ofrecidos a esta edad

Es muy bueno que el bebé se costumbre a coger los alimentos con sus manos y a masticarlos desde muy pronto y el pan es uno de los mejores alimentos para que practique estas habilidades. Más adelante podemos ir incorporando cuscús, bulgur, pasta (al principio semi-integral, que conserva el germen, pero no el salvado, y que es más fácil de digerir al llevar menos fibra), quinoa y amaranto cocidos (son realmente semillas y no cereales, pero se cocinan y consumen como si lo fueran y sus propiedades nutricionales son similares), mijo y maíz (en forma de polenta o de gofio).

Si el bebé quiere morder algo es mejor darle bastoncitos crujientes de pan y no galletas, ya que estas llevan demasiado azúcar y a menudo están preparadas con aceite de palma u otras grasas de baja calidad.

En los niños más mayores y adolescentes los cereales siguen siendo una parte muy importante de la alimentación y tenemos que acostumbrarlos a que los coman integrales siempre que sea posible. El mejor cereal para desayunar es el pan integral y no las galletas ni los cereales “de desayuno” procesados y azucarados.

El consumo de cereales integrales se ha asociado con menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer, por lo que inculcar en nuestros hijos el hábito de tomarlos de esta forma es uno de los regalos de salud más importantes que les podemos hacer.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra 

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