Antiguamente, las «ferias de muestras» eran un gran acontecimiento. Un espectáculo en sí mismas y la oportunidad de conocer novedades de todo tipo. En el mundo de la alimentación ecológica y las alternativas, el nacimiento de las grandes ferias, como Marjolaine, BioCultura o Biofach, hace ya muchos años jugó un papel parecido.

ferias ecológicas

Si alguien se planteaba abrir un negocio o quería estar al día sobre las novedades, tenía que acudir a ellas para conocer productos, servicios y proveedores. Hoy, la información fluye en múltiples formas, y las empresas han crecido, se han especializado y han mejorado enormemente la calidad y el alcance de su comunicación.

Aunque, como lo ha demostrado durante la pandemia el fracaso de las ferias virtuales, el contacto entre personas, incluidos los encuentros no programados por los pasillos es difícilmente sustituible. Por eso siguen siendo útiles las ferias. Pero necesitan especializarse y ajustar su oferta. No hay más que observar la práctica desaparición de la oferta de vino, o de fruta y verdura, en Biofach, en beneficio de sendas ferias específicas.

Por necesidad de sector y también porque la agroindustria tiende a incorporar lo ecológico como una variante en su oferta. Está también por ver el papel que jugarán: ¿han de seguir siendo exposiciones o más bien foros de encuentro? ¿cuántas caben? ¿con qué frecuencia?

Autor: Joan Picazos Cardó, Consejero Delegado de BIOCOP Productos Biológicos, S.A.

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Bio Eco Actual Mayo 2024