La disonancia cognitiva es un término psicológico desarrollado en los años 50 por el psicólogo Leon Festinger, que explica la desarmonía y el estado de tensión interno que percibe una persona que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto o por un comportamiento que entra en contradicción con sus creencias.

123RFLimited©hannadzi

Cuando esta relación entre creencias y actos chocan, se produce un estado de tensión, ansiedad y malestar psicológico que se torna desagradable e incómodo para la mayoría de nosotros. Para poder resolver este malestar, el ser humano puede tomar una de las siguientes dos opciones:

  1. Cambiar su pensamiento o creencia para ajustarlo a su comportamiento.
  2. Cambiar su comportamiento para ajustarlo a su creencia.

Como podemos comprobar, este displacer puede llevar a un intento de cambio de la conducta o a defender sus creencias o actitudes (incluso llegando al autoengaño) para reducir el malestar que producen.

Esta disonancia es tan frecuente en nuestro día a día que convivimos con ella siendo totalmente inconscientes de lo incongruente de nuestros pensamientos y acciones. Solamente cuando prestamos atención a nuestras emociones y a la forma en la que nos comportarnos, somos capaces de caer en la cuenta y conectar con la dualidad ilógica con la que estamos actuando.

El maltrato a los animales se considera moralmente censurable y es algo que tenemos muy integrado como sociedad

Por ejemplo, una persona que toma mucho azúcar es consciente de esta disonancia cognitiva cada vez que compra un paquete de chucherías. Por una parte, la persona sabe que tomar mucho azúcar no le beneficia, pero al mismo tiempo sigue tomándolo porque eso le produce placer. ¿Cómo resolver esta disonancia? La persona puede dejar de comer azúcar o intentar convencerse a sí misma de que no es tan malo y que por comerlo unos cuantos días no va a pasar nada (autoengaño).

Para ello puede usar todo tipo de argumentos, aunque sean ilógicos («de algo hay que morir», «peor es la comida basura»…). Además, esta persona estará muy pendiente de cualquier dato que refuerce estos argumentos. Por ejemplo, si aparece una noticia en los medios sobre un estudio que ha encontrado los efectos negativos del exceso de azúcar en un grupo de personas que han desarrollado una patología por su causa, ignorará esta información y reforzará su resonancia en los otros estudios que muestran lo contrario, es decir, que el azúcar es beneficioso para el desarrollo del ser humano.

Este tipo de disonancias las solemos trasladar también a los alimentos que ingerimos diariamente. Por ejemplo, comer animales (no humanos, porque recordemos que nosotros también somos animales) es una de esas conductas que conllevan tras de sí prácticas que sabemos que son violentas y que se realizan con el fin de que el producto final sea el plato que ponemos en la mesa. Todas estas prácticas que tienen como finalidad terminar con la vida del animal, se encuentran invisibilizadas y hasta justificadas en nuestra sociedad.

Este proceso, es el que nos lleva en Psicología a la desvinculación moral, término que se define como un fenómeno psicológico y social que permite que dejemos de ver/hacernos conscientes de la violencia y que cometamos dichos actos.

Disonancia cognitiva
123RFLimited©hannadzi

Todo el proceso de desvinculación está asociado a la disonancia cognitiva

La desvinculación moral es un mecanismo que desactiva los sentimientos de culpa, y en cuya creación participan las grandes empresas utilizando diferentes ideologías para justificar el hecho de comer animales. Para ello, utilizan los discursos apoyados en la medicina y la nutrición con el fin de convencernos, como, por ejemplo: “comer carne es necesario para una alimentación equilibrada” o “es necesario tomar leche de vaca para obtener calcio”.

Las empresas dedicadas a este sector animalístico utilizan la manipulación discursiva para minimizar las disonancias cognitivas. Es decir, crean discursos y formas de transmitir la información engañosa sobre animales que tienen bienestar, para que los consumidores se sientan menos culpables por participar en estas actividades al consumir este tipo de productos. Por ejemplo, si una persona se considera amante de los animales y además dice estar en contra de la violencia y a favor del respeto hacia ellos, cuando va al supermercado y paga por comprar carne, si cae en la cuenta de que está pagando por el asesinato del animal que está por comer, experimentará disonancia cognitiva. Es decir, siente incomodidad mental por saber que participa en dicha violencia, aunque esté en contra de ella. Pero como bien comento, será solo incomodidad, ya que, alimentarse en este caso, es su prioridad.

La persona sabe que tomar mucho azúcar no le beneficia, pero al mismo tiempo sigue tomándolo porque eso le produce placer

Todo ello nos lleva a que comer alimentos procedentes de animales de manera diaria, nos hace caer una y otra vez en el bucle de la disonancia.

Si queremos seguir consumiendo productos procedentes de animales, simplemente sepamos cual es la cadena que se utiliza hasta que el producto llega a nuestra mesa. Solamente de esta manera, actuaremos conscientemente y no caeremos en la disonancia.

Desde hace aproximadamente 40 años y sobre todo en las sociedades occidentales, educamos a los niñ@s para que aprendan a cuidar, querer y respetar a los animales y a no maltratarlos. El maltrato a los animales se considera moralmente censurable y es algo que tenemos muy integrado como sociedad. De hecho, nos encontramos con multitud de leyes que ya prohíben este tipo de prácticas sabiendo que los animales son seres vivos que se emocionan, se relacionan y gestionan su día a día, como nosotros.

A modo de conclusión, el aprendizaje que deberíamos hacer, es el de que nuestros verdaderos sentimientos vayan de la mano de nuestros actos, ya que de lo contario es totalmente inevitable caer en disonancias constantes en nuestro día a día.

Autora: Paola Vecino, Psicóloga General Sanitaria, Naturópata

Suscríbete a la Newsletter y recibe Bio Eco Actual gratis cada mes en tu correo

Bio Eco Actual, tu mensual 100% ecológico
Leer
Bio Eco Actual Octubre 2024