Entrevista a Jose Ramón Torres Cases, director técnico de Roca Defisan y Juan Mérida, director de Organic Division del Grupo Detia Degesch.

¿Cuál es el futuro de las fumigaciones y tratamientos poscosecha tanto en fitosanitarios como en biocidas para luchar contra plagas en productos alimentarios almacenados?
JM: Con el aumento de temperaturas resulta cada vez más complicado luchar contra las plagas postcosecha en productos alimentarios almacenados y esta es una realidad que sufren todos los productores, almacenistas y comercializadores de cereales, legumbres y frutos secos en nuestro país, sobre todo por el popularmente conocido como gorgojo.
El futuro de los productos fitosanitarios y biocidas en Europa se orienta hacia una reducción en el uso de sustancias químicas–tóxicas y un mayor enfoque en soluciones más sostenibles y ecológicas. Esto incluye un mayor uso de biocidas y productos fitosanitarios biológicos, la adopción de tecnologías más precisas para la aplicación de tratamientos, y el cumplimiento con normativas más estrictas en términos de seguridad alimentaria y medioambiental. Además, la tendencia en Europa favorece la agricultura sostenible y el manejo integrado de plagas.
Desde la aprobación del Reglamento (UE) 528/2012, que regula los biocidas en la UE, Roca dio un paso firme y actualmente es pionera en la implantación de dichas técnicas en el mercado español, con la introducción de la atmósfera modificada, tratamientos mediante choque térmico y atmósfera controlada.
Roca es pionera en España y Portugal en el desarrollo de alternativas sostenibles para el control de plagas
¿En qué consiste cada técnica y a qué mercado va dirigido?
JR: Todas ellas están basadas en el conocimiento del metabolismo y los procesos reproductivos de los insectos que tienen su hábitat en los productos agroalimentarios almacenados (cacao, café, frutos secos, legumbres y leguminosas). Estas técnicas, a diferencia de la popularmente conocida como fumigación, se centran en atacar al organismo a través de elementos que afecten a sus procesos metabólicos.
Los tratamientos de fumigación mediante atmósfera modificada con gases no tóxicos constituyen un método seguro de control de insectos y ácaros que afectan a un gran número de alimentos, materias primas y productos manufacturados, pero principalmente se dirigen a frutos secos, legumbres y cereales. Con esta técnica se elimina la insectación en todas sus fases (huevo, larva, pupa y adultos) gracias a que la composición gaseosa de la atmósfera que rodea al producto alimenticio sea rica en CO2/N2 o mezcla de gases y pobre en O2. Paralelamente, buena parte de los alimentos se deterioran con el paso del tiempo por reacciones oxidativas, que pueden ser propias del metabolismo natural de la propia mercancía o del desarrollo de microorganismos o insectos. Con estas técnicas se consigue, además, ralentizar estos procesos de oxidación o enranciamiento, permitiendo prolongar la vida útil de las mercancías durante más de 6 meses.

Los tratamientos por choque térmico se realizan para eliminar insectos en fábrica y almacenes. En estos casos, la muerte se produce por deshidratación y alteración de la estructura de las proteínas y los lípidos. Para controlar eficazmente las poblaciones de insectos en los establecimientos de manipulación de alimentos, es esencial elevar la temperatura a aproximadamente 55ºC y mantenerla a este nivel durante aproximadamente entre 12 y 36 horas. Dependiendo de las especies de insectos y la etapa de la vida expuesta, la muerte puede ocurrir en cuestión de minutos o unas pocas horas a estas altas temperaturas. Este tratamiento, sin embargo, no resulta aplicable para el control de insectos en las mercancías.
Los tratamientos de fumigación mediante atmósfera controlada se realizan, normalmente, en mercancías a granel (cereales y leguminosas principalmente) aunque pueden aplicarse también en mercancía ensacada o big bag. Con esta técnica se produce atmósfera rica en N2 y baja en O2, que se monitoriza de manera permanente durante el proceso, lo que permite la eliminación de insectos debido a la anoxia producida. Se trata de un tratamiento curativo con el que podemos actuar sobre graneles, big bags o sacos paletizados con un volumen de entre 1.000 y 3.000 TM y, en algunos casos, hasta 6.000 TM.
¿Qué ventajas aportan estas técnicas con respecto a los tratamientos convencionales con sustancias tóxicas?
JR: En los últimos años, desde Roca estamos detectando, cada vez más, una creciente presión por parte de las administraciones públicas y de los clientes con respecto al manejo de productos fitosanitarios o biocidas tóxicos. Las regulaciones europeas se han vuelto cada vez más exigentes y restrictivas en los ámbitos de uso autorizado de los insecticidas y fungicidas especialmente por los riesgos sobre la salud humana y el medio ambiente.
El futuro de los fumigantes estará cada vez más centrado en alternativas más sostenibles y menos dañinas para el medio ambiente y la salud humana. La presión por reducir el uso de productos químicos tóxicos está impulsando la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías y enfoques más ecológicos como los que Roca está implementando en su porfolio en los últimos años. Trabajar con sustancias y técnicas con una reducidísima toxicidad aporta una gran tranquilidad a nuestros clientes, que pueden compatibilizar sus procesos productivos con los tratamientos realizados sin poner en riesgo a sus trabajadores ni tener que programar paradas en su producción por los nulos plazos de retención y aireación que los tratamientos ecológicos incorporan.

Paralelamente, la ausencia de toxicidad de estas técnicas permite realizar aplicaciones de control de insectos en lugares en los que la fumigación convencional no estaba autorizada al no cumplirse los requisitos de seguridad en cuanto a distancias mínimas permitidas con terceras personas.
JM: Los consumidores están cada vez más interesados en productos sin químicos y en prácticas agrícolas más naturales y sostenibles. Esto afecta la forma en que se perciben los fumigantes y conducirá a una mayor demanda de alternativas más ecológicas, lo que obligará a los fabricantes a adaptar sus productos a las expectativas del mercado. Las certificaciones «orgánico» o «libre de pesticidas» están ganando terreno, y muchas empresas están buscando métodos de control de plagas que no impliquen el uso de fumigantes tradicionales. Esto influirá, indudablemente, en la evolución de los productos en la industria alimentaria y agrícola.
Además, desde Detia Degesch Group & Organic Division ya estamos trabajando para la exportación de este know how a Latinoamérica y Norte América con todas las empresas de servicios del grupo para que puedan emplear las mismas técnicas que en Europa. Tanto es así que ya se realizan en molinos y harineras tratamientos por choque térmico y servicios de atmósferas en mercancía orgánica en Latinoamérica previo al envío a Europa.

Artículo publicado en el Anuario Profesional 2024 – Tendencias 2025.
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