Una conserva de fruta cocida y con textura de gel cuyo origen se remonta a la época de los romanos. Hablamos de la mermelada, compañera de desayunos, meriendas, snacks y todo tipo de elaboraciones culinarias. Se trata de un alimento con mucha historia y larga tradición arraigada en numerosas culturas y sociedades de todo el mundo.

mermelada

Todas las mermeladas tienen un elemento principal en común: la fruta. Pero no siempre tienen la misma calidad. Entonces, ¿qué aspectos debemos considerar al escoger la mejor mermelada posible?

Lee las etiquetas: cuanta más fruta, mejor

Aunque la presentación estética nos puede despistar, la clave de una mermelada de calidad está en el interior del bote. Cuanta más fruta natural contenga el producto, mayor calidad nutricional tendrá. Por ello, a la hora de elegir es importante leer con atención las etiquetas de los ingredientes. La ley establece que las mermeladas deben contener un mínimo del 30% de fruta cada 100 gramos para poder comercializarse como tal. Pero podemos encontrar fácilmente opciones que superan el 50% e incluso contienen alrededor del 70% de fruta natural por cada 100 gramos.

La pectina, el ingrediente aglutinador

Uno de los elementos clave para que la mermelada coja su textura característica es la pectina. Se trata de una fibra presente de forma natural en las frutas que funciona como espesante natural. Está presente especialmente en frutas como las manzanas, los cítricos y algunas bayas (por ejemplo, arándanos y grosellas), por lo que se añaden comúnmente en las recetas tradicionales.

Cuanta más fruta natural contenga el producto, mayor calidad nutricional tendrá

Se suele combinar con zumo de limón. Además de actuar como conservante natural, equilibrar los sabores de la mermelada y evitar la cristalización del azúcar, su carácter cítrico y su acidez ayudan a activar la pectina.

Evita los añadidos e ingredientes desconocidos

El segundo paso es fijarse en la cantidad y el tipo de edulcorante o edulcorantes utilizados. Hay variedades que incluyen azúcar refinado o «azúcares», es decir, otros tipos de endulzantes como glucosa, fructosa o jarabe de maíz, que suelen carecer de calidad nutricional. Es recomendable decantarse siempre por opciones que utilicen alternativas más saludables, como el sirope de agave o la miel, o incluso escoger aquellas que no incorporen azúcares añadidos. Asimismo, es importante revisar que no contengan colorantes, aromas, saborizantes ni conservantes artificiales de dudosa procedencia.

El método de elaboración determina la calidad

La presencia o la ausencia de todos estos ingredientes son también indicativos del modelo de producción de la mermelada. Mientras que una mermelada industrial contiene menos fruta y más azúcares, la mermelada artesanal parte de una materia prima de calidad.

Se elabora a partir de fruta recolectada en su punto óptimo de maduración, el momento perfecto para mantener un sabor auténtico. La mermelada se consigue gracias a una cocción mínima y a fuego lento de la fruta, y respetando siempre las necesidades de elaboración de cada variedad, para conservar todas sus propiedades nutricionales y organolépticas, así como vitaminas y minerales saludables para el organismo.

Producción ecológica, un cultivo sostenible

Y si, además, se trata de fruta de temporada, de proximidad y ecológica, el valor aumenta. Al proceder de cultivo ecológico, la fruta está libre de pesticidas y otras sustancias químicas tóxicas, por lo que destaca el sabor intenso de la fruta natural. Pero más allá del resultado final del producto, promueve un modelo agrícola sostenible y respetuoso con el medio ambiente: fomenta técnicas tradicionales, como la rotación de cultivos o el uso de fertilizantes naturales, que ayudan a mantener la fertilidad natural del suelo, contribuyen al equilibrio de los ecosistemas y protegen la biodiversidad.

Si se trata de fruta de temporada, de proximidad y ecológica, el valor aumenta

¿Mermelada o confitura?

Conviene saber diferenciar entre una mermelada y una confitura. La confitura es una conserva de frutas que tiene mayor cantidad de azúcar, por encima del 60%, mientras el contenido mínimo de fruta es del 35% (del 45% si se trata de una confitura extra). En cambio, la mermelada tiene un contenido menor en azúcares (entre el 40 y el 60%) y una proporción de fruta mínima del 30% (superior al 50% en caso de la mermelada extra).

Etiquetado transparente y relación calidad-precio

Un buen etiquetado debe incluir información: el origen de los ingredientes, la proporción de los mismos, la información nutricional del producto y las prácticas sostenibles que aportan un valor añadido. En este sentido, la relación calidad-precio es un elemento más a tener en cuenta al comparar precios, porque tal y como dice el dicho, «lo barato puede salir caro».

Busca la Euro Hoja, ofrece todas las garantías

En la Unión Europea, todos los productos ecológicos se identifican con la Euro Hoja, el sello oficial que garantiza que el producto cumple con los estándares de producción establecidos por la normativa comunitaria europea. Se trata de un sello de color verde, fácilmente reconocible y ubicado de manera visible en la etiqueta de los productos que proporciona la certeza de que estos han recibido insumos controlados y reducidos, respetuosos con los suelos, el agua y la biodiversidad. Buscando la Euro Hoja te aseguras que estás optando por una mermelada ecológica, natural y de la máxima calidad.

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Valle del Taibilla | www.valledeltaibilla.es

Autora: Ariadna Coma, Periodista

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