Los alcaloides de la pirrolizidina son un grupo de sustancias químicas presentes en plantas de forma natural como defensa contra herbívoros, insectos o microorganismos como los hongos y bacterias. Hasta ahora, se han identificado más de 600 y se sabe que son producidos por más de 6.000 especies de plantas en todo el mundo, mayoritariamente por cinco familias: Asteraceae, Boraginaceae, Fabaceae, Orchidaceae y Apocynaceae.

Alcaloides
123RFLimited©nikolaydonetsk. Vino de primavera casero de flores de diente de león (familia de las asteráceas)

Estar expuesto a estos químicos puede acarrear efectos adversos tanto para los humanos como para los animales. Para dar lugar a efectos negativos en nuestro cuerpo, los alcaloides de la pirrolizidina deben primero someterse a biotransformaciones, es decir, pasar por múltiples reacciones químicas dentro de nuestro organismo. Estas reacciones pueden llevar a distintos resultados, desde la excreción vía orina hasta la activación y desencadenamiento de efectos tóxicos. Toda esta actividad se lleva a cabo principalmente en el hígado.

La gran diversidad estructural de estos alcaloides tiene una influencia directa sobre su toxicidad, ya que no todos tienen la misma. Cada tipo de alcaloide se comporta de forma diferente dentro del cuerpo, lo que puede provocar que algunos se absorban con menor o mayor proporción. Actualmente, se estudia la presencia y distribución de estos compuestos detalladamente para mejorar los protocolos de seguridad y recomendaciones.

La presencia de estas sustancias en alimentos puede ocurrir de forma no intencionada. Algunos ejemplos podrían ser la miel o los suplementos alimenticios, donde pueden acabar llegando por vías muy diversas. Por ejemplo, las abejas pueden recoger polen de plantas contaminadas y por tanto, éstos pueden terminar en la miel. Otro ejemplo serían las infusiones o el té, donde pueden acabar de forma accidentada debido a la recolección conjunta con hojas contaminadas. En este sentido, las buenas prácticas agrícolas son un elemento clave para evitar la presencia de estos contaminantes.

La presencia de estas sustancias en alimentos puede ocurrir de forma no intencionada

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), ha evaluado el riesgo de los alcaloides de la pirrolizidina en varias ocasiones en distintos productos alimenticios. Estos estudios analizan, entre otros, el nivel de exposición de la población a estas sustancias para evaluar su riesgo asociado. Una de las conclusiones más importantes a destacar de estos estudios es que existe una categoría química en particular de estos compuestos que resulta de especial preocupación: los llamados 1,2-insaturados. Éstos se investigan, por tanto, con especial atención.

Alcaloides
123RFLimited©boomeart. Preparando hummus de garbanzos (familia de las fabaceae)

Una gran exposición a estos alcaloides puede provocar efectos a corto plazo, es decir, efectos agudos. Una de las consecuencias más destacadas es el desencadenamiento de enfermedades hepáticas como la enfermedad veno-oclusiva, que puede comprometer la función del hígado. Esto se ha visto reflejado en brotes registrados en países como Pakistán o India, asociados al consumo de cereales contaminados con estos alcaloides. Por otra parte, en caso de exposición prolongada o crónica, tanto agencias de seguridad alimentaria como múltiples estudios científicos han advertido de su potencial de carcinogénesis, es decir, capacidad de favorecer el desarrollo de cánceres.

Para determinar el peligro que representan los alcaloides de la pirrolizidina en los alimentos, los expertos utilizan muchos enfoques distintos buscando asegurar la seguridad de las personas más vulnerables: el principio es garantizar la seguridad de los más vulnerables y así proteger a toda la población. Desde las primeras advertencias al peligro de estas sustancias por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1988, hasta el día de hoy, esta problemática se ha estudiado en todo el mundo. Esto ha dado lugar a nuevas normativas, como por ejemplo en la Unión Europea, donde desde 2022 en Europa existen límites máximos permitidos de alcaloides pirrolizidínicos para diversas categorías de alimentos.

Mantener controles oficiales regulares y adoptar prácticas agrícolas responsables contribuye a la salud medioambiental y asegura la protección a las personas

Gracias a la investigación científica y las regulaciones alimentarias, cada vez tenemos más herramientas para controlar su presencia y minimizar el riesgo para los consumidores. Evitar la contaminación por alcaloides de la pirrolizidina es fundamental para asegurar la seguridad de los alimentos. Por eso, es necesario que todos los actores implicados en la cadena de producción seamos conscientes de su importancia y colaboremos con ella. Factores como la dificultad de identificar las plantas que las producen hacen que sean necesarios los controles rigurosos que permitan identificar riesgos y asegurar la seguridad de nuestros alimentos. La mejora en el desarrollo de métodos analíticos de detección más eficaces en alimentos, junto con la aplicación de regulaciones, contribuyen a garantizar cada vez más y de forma continua la seguridad de nuestros alimentos.

La rotación de cultivos es una de las más importantes técnicas para la producción agrícola. En particular, en cuanto a la producción ecológica, uno de los elementos clave es la promoción de la biodiversidad en los sistemas agrícolas. Esta diversificación en el cultivo nos permite mantener más bajo control las zonas agrícolas, evitando el crecimiento de plantas productoras de alcaloides pirrolizidínicos. Además, en la agricultura ecológica, se promueve el control mecánico o manual de las malas hierbas, frente al uso de los métodos químicos como los pesticidas, lo que puede ayudar a eliminar aún más eficazmente la presencia de plantas productoras de sustancias tóxicas.

En conclusión, mantener controles oficiales regulares y adoptar prácticas agrícolas responsables no sólo contribuye a la salud medioambiental, sino que asegura también la protección a las personas. Gracias a estos esfuerzos, podemos tener la confianza de que los alimentos que nos llegan a la mesa son cada vez más seguros.

Autora: Roser Fabrés, Tecnóloga de alimentos

Suscríbete a la Newsletter y recibe Bio Eco Actual gratis cada mes en tu correo

Bio Eco Actual, tu mensual 100% ecológico
Leer
Bio Eco Actual Abril 2025