Los hongos adaptógenos se han popularizado por su posible capacidad para ayudar al organismo a responder ante situaciones de estrés físico o mental. Entre los más conocidos se encuentran el reishi, el cordyceps, la melena de león, el chaga, el maitake y el shiitake. Sin embargo, no todos tienen las mismas propiedades y la evidencia científica disponible varía considerablemente de una especie a otra.

Hongos adaptógenos: para qué sirven y cuáles son los más conocidos
123rf Limited©anitapol1982

¿Qué son los hongos adaptógenos?

El término adaptógeno se utiliza para describir determinadas sustancias naturales que podrían favorecer la capacidad del organismo para adaptarse a situaciones de esfuerzo, cansancio o estrés. No obstante, no se trata de una categoría médica perfectamente definida ni significa que todos los productos comercializados bajo este nombre tengan efectos demostrados.

Cuando se habla de hongos adaptógenos, normalmente se hace referencia a especies que contienen compuestos como betaglucanos, polisacáridos, triterpenos y otros componentes bioactivos. Algunos se consumen como alimentos, mientras que otros se presentan principalmente en polvo, cápsulas o extractos.

También reciben el nombre de hongos funcionales, ya que se estudian por propiedades que van más allá de su valor nutricional. Aun así, no deben considerarse medicamentos ni sustituir los tratamientos prescritos por un profesional sanitario.

¿Para qué sirven los hongos adaptógenos?

Los usos atribuidos a estos hongos dependen de cada especie. En general, se investigan por su posible relación con las siguientes funciones:

  • La respuesta del organismo ante el cansancio y el estrés.
  • El rendimiento físico y la sensación de energía.
  • La concentración, la memoria y otras funciones cognitivas.
  • El funcionamiento normal del sistema inmunitario.
  • La protección de las células frente al estrés oxidativo.

Estos posibles beneficios no están demostrados con el mismo nivel de evidencia en todos los casos. Buena parte de la investigación procede de estudios de laboratorio, ensayos con animales o estudios clínicos con pocas personas. Por tanto, conviene desconfiar de los productos que prometen resultados rápidos o que presentan estos hongos como una solución para numerosas enfermedades.

Principales tipos de hongos adaptógenos

Melena de león

La melena de león (Hericium erinaceus) es uno de los hongos que más interés ha despertado en los últimos años. Se investiga principalmente por su posible relación con la memoria, la concentración, el estado de ánimo y la salud del sistema nervioso.

Algunos estudios realizados en humanos han obtenido resultados prometedores, pero todavía son limitados y no permiten afirmar que prevenga o trate enfermedades neurológicas. Puede consumirse como alimento, aunque también se encuentra en forma de extracto o complemento alimenticio.

Cordyceps

El nombre cordyceps agrupa diferentes especies de hongos. Los productos comercializados suelen contener Cordyceps militaris o micelio cultivado de especies relacionadas.

Se utiliza especialmente en complementos dirigidos a personas que buscan reducir la sensación de fatiga o mejorar el rendimiento físico. Su relación con la producción de energía celular ha sido objeto de investigación, pero los resultados disponibles todavía son desiguales.

Reishi

El reishi (Ganoderma lucidum) cuenta con una larga tradición de uso en Asia. Contiene polisacáridos y triterpenos, y se estudia por su posible influencia sobre la respuesta inmunitaria y el bienestar general.

Esto no significa que refuerce siempre las defensas ni que pueda utilizarse para tratar una enfermedad. Además, puede interactuar con determinados medicamentos, especialmente anticoagulantes, inmunosupresores y tratamientos que afectan a la presión arterial o a la glucosa.

Chaga

El chaga (Inonotus obliquus) crece principalmente sobre abedules de zonas frías. Es conocido por su contenido en compuestos antioxidantes y suele consumirse en infusión, polvo o extracto.

La mayor parte de sus supuestas propiedades procede de estudios experimentales y existe poca investigación clínica en humanos. Su consumo concentrado tampoco es adecuado para todo el mundo, especialmente en personas con problemas renales o que toman ciertos medicamentos.

Maitake

El maitake (Grifola frondosa) es una seta comestible apreciada tanto por su sabor como por su contenido en fibra y betaglucanos. También se estudia por su posible interacción con el sistema inmunitario y el metabolismo de la glucosa.

Consumido como alimento puede formar parte de una dieta variada. En forma de extracto concentrado, en cambio, exige más precaución, sobre todo si se toman medicamentos para controlar el azúcar en sangre.

Shiitake

El shiitake (Lentinula edodes) es uno de los hongos comestibles más conocidos. Aporta fibra, proteínas, vitaminas y minerales, aunque su composición depende del cultivo y del método de preparación.

Además de su uso culinario, contiene compuestos que se investigan por su actividad biológica. No obstante, sus cualidades nutricionales no deben confundirse con la capacidad de prevenir o curar enfermedades.

¿Cómo se toman?

Los hongos adaptógenos pueden presentarse como setas frescas o deshidratadas, polvo, infusiones, cápsulas y extractos líquidos. La forma de consumo más adecuada depende de la especie y del objetivo con el que se utilice.

Un extracto concentrado no es necesariamente mejor que el hongo entero. Antes de comprar un complemento, conviene comprobar que la etiqueta indique claramente:

  • El nombre común y el nombre científico de la especie.
  • La parte utilizada: cuerpo fructífero, micelio o una combinación de ambos.
  • La cantidad diaria recomendada.
  • El tipo de extracto y su concentración, cuando corresponda.
  • La procedencia y los controles de calidad realizados.
  • Los ingredientes adicionales, excipientes o edulcorantes.

No existe una dosis universal válida para todos los hongos adaptógenos. Deben respetarse las instrucciones del fabricante y evitar la combinación indiscriminada de varios extractos concentrados.

La importancia del origen y el cultivo ecológico

Los hongos pueden absorber sustancias presentes en el medio donde crecen. Por esta razón, es importante elegir productos con un origen identificado, trazabilidad y controles de contaminantes como metales pesados o microorganismos.

La certificación ecológica garantiza que el cultivo y la elaboración cumplen las normas establecidas para la producción ecológica, entre ellas determinadas restricciones sobre el uso de fertilizantes y productos fitosanitarios de síntesis. Sin embargo, el sello ecológico no demuestra por sí solo la eficacia de un complemento alimenticio.

Para conocer mejor este aspecto, puedes consultar nuestro artículo sobre la importancia del cultivo ecológico de los hongos.

Contraindicaciones y precauciones

Los hongos adaptógenos no están exentos de efectos adversos. Dependiendo de la especie, la dosis y la sensibilidad individual, pueden provocar molestias digestivas, sequedad de boca, irritaciones cutáneas o reacciones alérgicas.

Antes de tomar extractos o complementos concentrados, es recomendable consultar con un profesional sanitario en los siguientes casos:

  • Embarazo o lactancia.
  • Tratamientos anticoagulantes o antiagregantes.
  • Consumo de medicamentos para la diabetes o la hipertensión.
  • Enfermedades autoinmunes o tratamientos inmunosupresores.
  • Problemas hepáticos o renales.
  • Preparación para una intervención quirúrgica.
  • Antecedentes de alergia a las setas.

También debe evitarse interpretar términos como “natural” o “adaptógeno” como sinónimos de inocuo. La seguridad depende de la especie, la preparación, la dosis, la duración del consumo y las circunstancias de cada persona.

¿Son realmente beneficiosos?

Los hongos adaptógenos contienen sustancias de interés nutricional y científico. Algunas especies cuentan con estudios preliminares prometedores, pero todavía no existen pruebas suficientes para respaldar muchas de las afirmaciones con las que se comercializan.

Su consumo debe plantearse como parte de una alimentación y un estilo de vida saludables, no como una fórmula milagrosa contra el estrés, el cansancio o las enfermedades. Elegir un producto bien identificado, respetar la dosis indicada y valorar las posibles interacciones resulta más importante que dejarse llevar por la cantidad de beneficios anunciados.

Fuentes consultadas:

Suscríbete a la Newsletter y recibe Bio Eco Actual gratis cada mes en tu correo

Bio Eco Actual, tu mensual 100% ecológico
Leer
Bio Eco Actual Enero 2024