El mejor residuo es el que no existe y para ello sería necesario, por parte de los productores, alargar la vida útil de los productos impidiendo la obsolescencia programada y haciendo que los aparatos sean fáciles de reparar y que los recambios se vendan durante más tiempo. Es cierto que un electrodoméstico moderno consume menos que otro más antiguo, pero no puede ignorarse el impacto ambiental que genera la fabricación de uno nuevo, evitable mientras se apura la vida de otro de segunda mano.

yo reciclo reutilizacion

La mentalidad del comprador también debe cambiar y conseguir que pierda el miedo a los productos usados; además la reutilización genera puestos de trabajo y permite a personas con pocos recursos comprar a bajo precio.

La reutilización en nuestro país es poco frecuente. Una encuesta reciente sobre la reutilización de productos de segunda mano de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), pone de manifiesto que solo un 35% de los encuestados ha comprado algún producto de segunda mano en el último año. Sin tener en cuenta viviendas y coches, los productos más comprados son los aparatos electrónicos, seguido de los libros, videojuegos, ropa y accesorios electrónicos. De los residuos que generamos, hay cantidad de objetos que están en perfectas condiciones o podrían estarlo con una pequeña reparación: electrodomésticos y dispositivos que todavía funcionan, ropa que se queda pequeña, juguetes que se dejan de usar, etc. La mejor opción es la reutilización.

Si queremos vivir en un planeta cada vez más limpio, debemos tener en cuenta que el reciclaje es una actividad compleja que causa un cierto impacto ambiental: consume energía o libera contaminantes. Si los residuos, con las características mencionadas anteriormente, se reutilizan y pasan a ser objetos de segunda mano, se pospone su reciclaje final y es un producto nuevo que se deja de fabricar, generando una menor explotación de los recursos y minimizando el impacto ambiental.

Reutilizar impulsa la economía sostenible; más de la mitad de los residuos acaban enterrados en vertederos y con ellos muchas materias primas que se importan continuamente, por ejemplo oro, plata o antimonio, además de otras sustancias escasas que se utilizan para la fabricación de bienes de consumo.

El reciclaje y los productos de segunda mano ayudan a recuperar parte de estas materias primas limitadas y difíciles de obtener y la reutilización reduce su necesidad haciéndonos más independientes de otros países y más autosuficientes.

Se puede facilitar la reutilización de varias maneras, desde regalar objetos que ya no utilizamos hasta intercambiarlos por otras cosas en mercados especializados de segunda mano, o venderlos en plataformas virtuales para un nuevo uso (Ebay, Segundamano, Wallapop, etc.). Una buena  opción es donarlo a organizaciones sin ánimo de lucro o a centros donde se ocupan de repararlos y ofrecerlos a personas con pocos recursos económicos (como Cáritas o Cruz Roja).

Autora: Maria Cacheda, arqueóloga y divulgadora del patrimonio cultural

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