El hambre se relaciona normalmente con una ingesta insuficiente en calorías y nutrientes y, por desgracia, hay muchas personas que lo sufren y mueren por ello todavía. Sin embargo, existe otra problemática que tiene un gran impacto en la salud a largo plazo, la falta de micronutrientes, que puede presentarse de forma muy discreta y sin manifestaciones clínicas evidentes. La OMS lo consideró un aspecto esencial de salud pública y definió el hambre oculta como la deficiencia crónica de micronutrientes como consecuencia de una ingesta inadecuada de vitaminas y minerales.

Hambre oculta
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Es una situación alarmante en el mundo en general y en los países en desarrollo en particular, donde muchas personas ingieren calorías suficientes, e incluso excesivas, con alimentos poco nutritivos. Las principales deficiencias de micronutrientes incluyen zinc, hierro, yodo, ácido fólico, vitamina D y vitamina E. Se estima que afecta a más de dos mil millones de personas en todo el mundo, particularmente en los países de ingresos bajos y medios y sobre todo en lugares donde se depende de alimentos básicos de bajo coste y donde la diversidad de la dieta es limitada. Sin embargo, en poblaciones de países desarrollados también es un problema presente debido sobre todo a los malos hábitos, pero también, para muchas personas, debido a la crisis económica que supuso la pandemia de COVID-19 y al aumento del coste de los alimentos en los últimos años. Este problema se puede encontrar en cualquier momento durante el ciclo de vida, pero hay poblaciones más sensibles, como las personas mayores, los niños y adolescentes, los que sufren enfermedades crónicas, etc. Para las autoridades que velan a nivel mundial y europeo por la seguridad alimentaria es un objetivo principal el evitar el problema del hambre oculta, así como el de promover la agricultura sostenible.

Sostenible y saludable siempre van de la mano

Es curioso que hay artículos de investigación del ámbito de la agricultura en los que se analizan diferentes estrategias agrícolas para mitigar este problema como la fertilización con micronutrientes, el mejoramiento genético para obtener un mayor nivel de micronutrientes en la variedad de cultivos y la fabricación de transgénicos para enriquecer los alimentos básicos con micronutrientes deficientes. También se habla de fortificación o enriquecimiento de alimentos para combatirlo. Sin embargo, no se ha relacionado tanto el abordaje de este asunto de salud pública a través de lo que sería mucho más coherente a corto, medio y largo plazo, como es al apoyo a la agricultura ecológica y los sistemas de producción más respetuosos con el medio ambiente y el suelo. Hace falta más educación alimentaria y mejores estrategias económicas para una producción de alimentos respetuosa y óptima.

La OMS definió el hambre oculta como la deficiencia crónica de micronutrientes como consecuencia de una ingesta inadecuada de vitaminas y minerales

¿Qué consecuencias tiene el hambre oculta?

Pasar hambre es muy duro y, por desgracia, hay todavía mucha población que lo sufre y muere por ello. En la situación del hambre oculta, las personas no pasan hambre, es una situación en la que, con un consumo adecuado o excesivo de energía, el problema es que las ingestas de micronutrientes (vitaminas y minerales) no son óptimas para el funcionamiento de nuestro organismo. Esto nos pone en riesgo de contraer mucho más fácilmente enfermedades de todo tipo, también de empeorar algunas situaciones de patologías crónicas o de vivir en un estado de salud subóptimo (sin estar enfermos no nos sentimos del todo bien).

El hambre oculta en el contexto de los países desarrollados puede ocurrir en personas con peso normal e incluso en personas con sobrepeso u obesidad. Este problema está relacionado con el comer mal cualitativamente, no con comer insuficiente.

Hambre oculta
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Y, ¿qué significa comer mal cualitativamente?

Significa tener una dieta pobre nutricionalmente, sobre todo en vitaminas, minerales, fibras, antioxidantes, grasas saludables como las omega-3. Si nuestra dieta es monótona, incluye muchos alimentos procesados y/o no incluye gran variedad y cantidad de alimentos vegetales frescos y de temporada, ecológicos siempre que sea posible, podemos estar en riesgo de padecer este tipo de desnutrición y de tener niveles de vitaminas y minerales demasiado bajos para disfrutar de la mejor salud que podríamos tener.

Como el hambre oculta a menudo no muestra síntomas físicos directos o evidentes y ni siquiera es detectable en las analíticas convencionales, la situación puede pasar por alto y no siempre está bien diagnosticada o documentada. Es un estado de desnutrición que queda escondido pues no es tan previsible y no se suele pensar en ello puesto que, en principio, se da en personas que comen suficiente a nivel calórico.

Las principales deficiencias de micronutrientes incluyen zinc, hierro, yodo, ácido fólico, vitamina D y vitamina E

Una buena valoración dietética y nutricional nos ayuda a saber qué personas pueden estar en riesgo y cómo poner solución

Mejorar la dieta es clave para que mejore la salud actual y futura. Las estrategias pasarían por:

  • máxima variedad de alimentos en nuestro día a día;
  • comer alimentos densos nutricionalmente (frutas, verduras, semillas, frutos secos, legumbres, etc.);
  • evitar aquéllos que solo aportan calorías “vacías” a base de grasas y/o azúcares;
  • comer más alimentos frescos y de temporada y menos procesados;
  • procurar comer alimentos ecológicos y de proximidad siempre que se pueda.

Optimizar nuestra alimentación es básico. Muchos niños y adolescentes están en esta situación, desnutridos en estos tiempos y en nuestra sociedad y muchos adultos tienen problemas de salud desencadenados por una situación de hambre oculta durante su historia vital. La falta de micronutrientes se ha relacionado con muchas enfermedades crónicas como la diabetes, la anemia, problemas neurológicos, dolor crónico, etc. No es un problema menor, los fundamentos de nuestra salud están en una buena alimentación que nos aporte todo lo necesario para un buen funcionamiento del organismo. Necesitamos comer suficiente y bien.

Autora: Laura I. Arranz, Doctora en Nutrición, farmacéutica y dietista-nutricionista

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