Las bebidas con cafeína, como el té, el café, el mate, la kombucha, los refrescos y las bebidas energéticas, son ampliamente consumidas a nivel mundial. El café, en particular, ha sido objeto de debate por sus posibles efectos adversos en la salud. No obstante, estos efectos están influenciados por la calidad del café y las prácticas de consumo. Desde su exportación del Reino de Kaffa en la actual Etiopía a la península arábiga en el siglo XVI, el café ha sido valorado por su capacidad para mejorar la concentración y extender los periodos de ayuno, especialmente entre los monjes yemeníes que lo utilizaban para mantenerse concentrados en sus meditaciones durante más tiempo.

La cafeína estimula la beta-oxidación de ácidos grasos, bloquea los receptores de adenosina y eleva los niveles de cortisol, lo que resulta en una mayor disponibilidad de energía, disminución de la fatiga y mejora de la concentración mental.
Sin embargo, el consumo de productos con cafeína de dudosa calidad puede estar asociado con problemas de salud como desmineralización, insomnio, ansiedad, dependencia, deterioro de la salud ósea, hipertensión y un incremento en el riesgo de enfermedades cardíacas. Estos problemas no son exclusivos del café, sino que también se encuentran en otras semillas y sus derivados, particularmente cuando contienen pesticidas, micotoxinas como las aflatoxinas y termotoxinas como la acrilamida, al utilizarse procesos de elaboración inadecuados, entre los que se incluye el descafeinado con químicos.
El café con hongos ofrece numerosos beneficios si se consume de forma moderada y funcional
El café “Bulletproof”, inspirado en el té con mantequilla tibetano y popularizado en la década de 2010, es una mezcla de café libre de micotoxinas, mantequilla sin sal de animales alimentados con pasto y extracto de ácidos grasos de cadena media de aceite de coco. Esta combinación no provoca una respuesta insulínica y mejora la biodisponibilidad de la energía. Desde 2018, el café con hongos ha ganado popularidad en Norteamérica y Europa por sus propiedades funcionales adicionales y beneficios para la salud.
Al igual que adaptamos nuestra vestimenta a la climatología de cada estación, debemos consumir cada alimento con consciencia y simplificar nuestras rutinas de forma saludable.
Para garantizar la máxima calidad, el café debe ser ecológico, de variedad arábiga y tostado a baja temperatura
Tras mejorar mi salud con hongos medicinales y realizar cambios radicales en mi estilo de vida, dejando de consumir cafeína durante años, he comprobado los beneficios de consumir café con hongos de manera funcional.
Para garantizar la máxima calidad, el café debe ser ecológico, de variedad arábiga para tener la mínima cantidad de cafeína con el máximo de calidad organoléptica, tostado a baja temperatura para evitar compuestos nocivos como la acrilamida y libre de micotoxinas. En caso de ser descafeinado, el proceso debe ser natural, sin químicos, utilizando agua. La selección de hongos debe basarse en la función deseada:
- Rendimiento intelectual: Melena de León.
- Rendimiento físico: Cordyceps.
- Antienvejecimiento: Tremella y Chaga.
- Equilibrio nervioso: Reishi.
- Inmunomoduladores: Shiitake, Maitake, Champiñón del Sol.
Los hongos añaden un sabor umami distintivo y contribuyen a una microbiota intestinal saludable gracias a sus betaglucanos, una forma de fibra dietética no digerible.
Así, mientras algunos buscan en el café una simple solución para despertar, yo encuentro en él un aliado para mi nuevo estilo de vida, para que cada taza sea no solo un momento de disfrute, sino también un paso más hacia el bienestar integral.
Autor: Carlos Capdepón, PNI Health Coach
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