Si nos dicen que los antioxidantes de nuestra dieta pueden ayudarnos a reducir el riesgo o a modular los estados depresivos, seguramente nos parecerá algo sorprendente. Sabemos que los antioxidantes son importantes para muchos aspectos de nuestra salud y sabemos que nuestros procesos energéticos y metabólicos generan residuos oxidados que deben ser eliminados mediante antioxidantes pues su acumulación genera estrés oxidativo, inflamación y enfermedades. Los datos más actuales nos hablan de cómo los suplementos antioxidantes se asocian con una mejora de estados de depresión, afirmando también que éstos tienen un gran potencial terapéutico como coadyuvantes a los planes terapéuticos antidepresivos convencionales.

Antioxidantes depresión
123RF Limited©sriba3. Las semillas de calabaza aportan zinc

La depresión es un trastorno mental caracterizado por tristeza persistente, retraso del pensamiento, disminución de la voluntad o capacidad de ejecución y discapacidad. Puede ser de leve a severa, pero en cualquier caso siempre es un factor que limita la calidad de vida. El estilo de vida y algunas herramientas no farmacológicas, como la ayuda psicológica, son lo más habitual para su tratamiento, aunque en muchas ocasiones se requiere el uso de fármacos.

La nutrición es importante para nuestra salud y, por suerte, es un factor modificable de nuestro estilo de vida. La evidencia actual sugiere que la adherencia a patrones de alimentación saludables y la ingesta de antioxidantes de la dieta puede ayudar a personas con depresión o con riesgo a padecerla. Se han identificado muchos mecanismos involucrados en trastornos psiquiátricos, incluyendo la inflamación, la epigenética, la disfunción mitocondrial, la microbiota intestinal y el estrés oxidativo. Y, curiosamente, todos ellos son influenciables por aquello que comemos. Parece ser que el equilibrio «oxidante-antioxidante» en el cuerpo está alterado en pacientes con depresión y se manifiesta con el aumento de radicales libres de oxígeno y con la disminución de la actividad de algunas enzimas antioxidantes como la superóxido dismutasa, la glutatión peroxidasa o la catalasa. Esto conduce a una alteración de la estructura y de las funciones de las neuronas que llevaría al desarrollo de la depresión. De hecho, el estrés oxidativo sería un parámetro ideal para medir y predecir el estado depresivo y determinar el tratamiento más adecuado.

Hay muchísimos componentes nutricionales que son antioxidantes como, por ejemplo, las vitaminas A, C y E, el selenio, el zinc, el magnesio, el coenzima Q10, los polifenoles, los betacarotenos (o provitamina A), etc. En general, están presentes en los alimentos de origen vegetal y muchos de ellos son los responsables del color de los alimentos, por ejemplo, el licopeno rojo del tomate y de los pimientos, la luteína y la zeaxantina del maíz o de las uvas, los betacarotenos de la zanahoria, las proantocianidinas de los arándanos o la clorofila de las espinacas o la col rizada. Todos estos alimentos vegetales tienen también cantidades muy importantes de vitaminas y minerales, además de estas sustancias antioxidantes en forma de pigmentos.

Según un reciente metaanálisis, son muchos los datos de estudios clínicos que apoyan el beneficio de los antioxidantes. Así, complementar la dieta con zinc, magnesio y selenio, tres minerales comunes, podría mejorar el estado depresivo. El zinc y el magnesio son dos elementos que tienen un gran impacto en una variedad de factores fisiológicos y procesos bioquímicos relacionados con el desarrollo y funcionamiento del metabolismo cerebral y celular.

Antioxidantes depresión
123RF Limited©jackf

Un déficit de zinc puede conducir a la interrupción del equilibrio de zinc en el cerebro, alterar el comportamiento, la cognición, el aprendizaje, los procesos psicológicos y aumentar incluso el riesgo de convulsiones epilépticas. En estudios en animales se ha demostrado el potencial antidepresivo del zinc y según un estudio de cohortes en Australia, las personas con un mayor consumo de zinc tenían entre un 30 y un 50% menos de probabilidades de sufrir depresión que las personas con el consumo más bajo de zinc.

También el magnesio tiene un impacto crítico en la conducción nerviosa, así como en la transmisión neuromuscular, y desempeña una función protectora neuronal, y está íntimamente relacionado con múltiples patologías neurológicas, como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la ansiedad y la depresión. Una ingesta baja de magnesio está asociada con riesgo de depresión y esta relación es lineal y dependiente de la dosis, es decir, cuanto menos magnesio se consume más riesgo de trastornos depresivos. Además, el magnesio ayuda a la relajación muscular y a la reducción de la fatiga.

También se conocen efectos beneficiosos en este sentido de la ingesta de coenzima Q10 y antioxidantes de tipo polifenoles como los del té. Un par de datos muy interesantes para tener en cuenta son que estos efectos beneficiosos de los antioxidantes son más potentes cuanto más altos son los índices de los cuadros depresivos y que estos beneficios se observan también en personas con trastornos de ansiedad.

En la actualidad, queda claro que la investigación apoya el uso de cambios en la dieta asegurando una buena ingesta de antioxidantes como terapia complementaria para problemas como la depresión, puesto que actúan reduciendo un factor clave en su desarrollo como es el estrés oxidativo. El uso de suplementos antioxidantes debe ser contemplado con más precaución y siempre con el consejo de un profesional de la nutrición, puesto que de momento faltan estudios que ayuden a conocer cuáles serían las dosis y combinaciones ideales. Así, de momento, podemos cuidar nuestra salud mental también con los antioxidantes de los alimentos vegetales.

Autora: Laura I. Arranz, Doctora en Nutrición, farmacéutica y dietista-nutricionista

Suscríbete a la Newsletter y recibe Bio Eco Actual gratis cada mes en tu correo

Bio Eco Actual, tu mensual 100% ecológico
Leer
Bio Eco Actual Mayo 2025