Las elecciones europeas de 2024 marcaron un punto de inflexión en el panorama político de la UE. Los resultados revelaron un giro a la derecha, con una creciente influencia de las fuerzas conservadoras y centristas que reclaman una recalibración de las ambiciones medioambientales y agrícolas de la UE. Una consecuencia concreta de este giro es que, mientras que en la anterior legislatura el Partido Popular Europeo (PPE), de centro-derecha y mayor partido político, tuvo que aliarse con los Socialistas y Demócratas (S&D) para reunir la mayoría, en la actual el PPE puede aliarse a la izquierda o a la derecha del espectro político.

Atrás queda el enfoque orientado a objetivos de la estrategia «De la Granja a la Mesa»; en su lugar se impone un planteamiento más económico de la política agrícola y alimentaria. En este nuevo contexto ha surgido la «Visión de la agricultura y la alimentación» de la Comisión Europea hasta 2040, que ofrece una visión de cómo la UE pretende navegar en los años venideros. Enmarcada en torno a la competitividad, la seguridad alimentaria, la simplificación y la renovación generacional, la Visión ofrece cierta continuidad con los objetivos pasados, al tiempo que orienta claramente la narrativa hacia la estabilidad en tiempos inciertos.
En los tiempos que corren, es importante que la agricultura ecológica figure de forma significativa en la Visión. La agricultura ecológica está reconocida por su impacto medioambiental positivo, pero también por su valor económico y social. La Visión destaca la agricultura ecológica como un sector en crecimiento que proporciona servicios ecosistémicos y atrae a los jóvenes agricultores. Se hace referencia a ella en relación con los suelos sanos, la contratación pública y la simplificación administrativa. En particular, afirma que «el apoyo a la agricultura ecológica es esencial» para la salud del suelo, subrayando su relevancia en la política general.
La agricultura ecológica es una herramienta política para la transición hacia sistemas alimentarios sostenibles
Sin embargo, dista mucho de ser exhaustiva y ofrece poca información sobre los retos más amplios del sistema alimentario, centrándose en gran medida en la agricultura. Cuestiones como los cambios en la dieta, el desperdicio de alimentos, la asequibilidad y el papel de los actores de la cadena de suministro reciben una atención mínima. Aunque el movimiento ecológico celebra su inclusión, lamenta la ausencia de un enfoque sistémico de los sistemas alimentarios, que es crucial para una transición sostenible.
La agricultura ecológica tiene mucho que aportar a las prioridades actuales de la UE. Apoya la competitividad ofreciendo ingresos estables y creación de empleo, también para jóvenes y mujeres. Las explotaciones ecológicas trabajan bajo un sistema de certificación fiable y gozan de un gran reconocimiento por parte de los consumidores. Lejos de ser un nicho experimental, la agricultura ecológica es un modelo probado y consolidado de agricultura sostenible y con visión de futuro. El sector ecológico debe continuar liderando a través de la innovación y las asociaciones, demostrando que la sostenibilidad y la competitividad van de la mano.

Existen varias políticas agroalimentarias donde la producción ecológica destaca y puede brindar soluciones beneficiosas para todos a los desafíos actuales del sector. Un área en la que ofrece claros beneficios es la contratación pública sostenible, una herramienta política también reconocida en la Visión. La inclusión de la agricultura ecológica en la contratación pública impulsa la demanda, creando mercados estables para los agricultores y conectándolos con las instituciones locales. Esto requiere adaptación, pero existen soluciones innovadoras. En la ciudad de Gante, por ejemplo, una plataforma online conecta directamente a los agricultores con los compradores públicos, simplificando las licitaciones y fomentando la cooperación local.
La Visión destaca la agricultura ecológica como un sector en crecimiento que proporciona servicios ecosistémicos y atrae a los jóvenes agricultores
Las historias de éxito en toda Europa muestran cómo la contratación pública ecológica beneficia a las comunidades. Estimula las economías locales, conecta a los agentes y fomenta la innovación. Pero también transforma el funcionamiento de las cocinas públicas. La compra ecológica no es sólo sustitución de productos: implica rediseñar los menús para ofrecer dietas más sanas, reducir el desperdicio de alimentos, revitalizar las variedades locales y mejorar la formación del personal. Los resultados son impresionantes: menor impacto ambiental, mejor rendimiento escolar del alumnado, personal más contento y economías locales más fuertes. Hay mucho potencial para reforzar la presencia de los alimentos ecológicos en las compras públicas. Con una revisión del marco de contratación pública de la UE en el horizonte, ahora es el momento de ampliar la producción ecológica en este ámbito.
En última instancia, la agricultura ecológica es más que un método de producción: es una herramienta política para la transición hacia sistemas alimentarios sostenibles. Mejora la biodiversidad, la salud del suelo y la calidad del agua, y contribuye a mitigar el cambio climático. En una época de crecientes desafíos medioambientales y sociales, la agricultura ecológica ofrece un camino probado y eficaz.
Autoras: Silvia Schmidt, Responsable de Política de IFOAM Organics Europe, y Laura Sauques, Responsable de políticas sobre sistemas alimentarios sostenibles y la PAC de IFOAM Organics Europe
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