Pep Llop

Os presentamos la sexta y última entrega de la serie de artículos pertenecientes a la sección Planeta Vivo de Bio Eco Actual que llevan por nombre Movilidad Sostenible. Estos constan de 6 entregas por Pep Llop, antropólogo y eco activista que semana a semana hemos publicado en el Blog.


Hoy, nos adentraremos en uno de los aspectos más complejos de la movilidad, en concreto el transporte de bienes y mercancías dentro de un mundo globalizado, un modelo que, necesariamente, implica una cantidad impresionante de desplazamientos de bienes.

Un simple producto que podemos encontrar en la tienda de al lado de casa, puede incluir partes de sí mismo fabricadas en diferentes partes del mundo, incluidas sus materias primas, siempre en respuesta al interés del mercado y de los costes económicos para su producción. Prescindiendo de los costes que genere su huella ecológica y medioambiental.

Un mundo globalizado, en el que estamos inmersos, donde en todas partes se pueden encontrar casi los mismos productos, las mismas marcas comerciales (grandes corporaciones), que imponen con todos sus medios al alcance, la homogeneización de los productos y servicios, para todo el mundo. Este modelo, que es el imperante hoy, implica una ingente cantidad de desplazamientos de mercancías por todo el mundo. Y, ¿con qué medios de transporte? Pues con todos los disponibles: aviones, barcos, trenes y camiones.

Es evidente que no todos dejan la misma huella ecológica, pero muy a menudo este no es el tema que se tiene en cuenta, lo que se tiene presente, es el interés económico y los costes de este transporte, así, si hay velocidad para el ensamblaje de un producto determinado, éste se hará con transporte aéreo, si lo que hay es transportar grandes cantidades de materia prima (petróleo…), o bien de productos previamente montados (coches…), los medios utilizados serán los transportes marítimos y/o los ferrocarriles, o bien cuando las infraestructuras ferroviarias no existen, como más adelante comentaremos, utilizaremos el medio menos sostenible y más caro, el transporte por carretera.

Un ejemplo que creo que, dada la situación global , puede ser interesante remarcar, es el ejemplo de donde estamos viviendo, resulta que el llamado arco mediterráneo, gran productor de productos finales para la industria del automóvil y de otros productos industriales, y además bien considerado por sus niveles de producción y exportación de diferentes productos, a día de hoy no está conectado con los mercados europeos, principales consumidores de estos productos, por medios de transporte que puedan ser más eficientes y con menos huella ecológica, como puede ser el transporte ferroviario. El famoso corredor del mediterráneo, hoy todavía no existe, con lo cual, hay que ir a buscar otros medios de transporte mucho más contaminantes, más caros para el desplazamiento de los productos, a la vez que con más impacto medioambiental, social y de seguridad para el territorio, como puede ser el transporte por carretera con camiones de gran tonelaje. Este es un modelo de país, que no ha sido capaz de crear las infraestructuras necesarias para el traslado de sus mercancías, lo que más allá del ámbito medioambiental y de la falta de sostenibilidad del sistema, implica necesariamente menos competitividad de este modelo industrial, en relación a otras zonas del propio mercado europeo.

Creo sin embargo, que en estos momentos, está sucediendo algo interesante, se está observando que la ineficiencia del sistema de transportes resta competitividad a los productos y, en algunos casos, de tal manera que aquellas producciones de proximidad que se realizaban antes del proceso de globalización masivo , y que eran las producciones hechas lo más cerca posible del lugar de consumo, descolonizados en los años 80 y 90 del siglo pasado, hoy inician una tendencia de re localización, donde entre otros elemento del proceso, también están implicados los procesos de transporte.

Hay también, un elemento que nos está caracterizando a día de hoy, y que es una redefinición en las propuestas de consumo de los propios consumidores , donde la teoría de aproximación del producto final en su elaboración, sea localizada cerca del punto de su consumo, esto ocurre con productos de consumo cotidiano (la alimentación , por poner un ejemplo). Pero también hay posibilidades realistas en la producción de bienes energéticos, hoy podemos hablar en otro extremo, de la producción de energía, lo más cercana posible a quienes la consumirán (de todos modos hay que decir que por un lado tenemos las tecnologías y la voluntad de muchos ciudadanos, y por el otro el que como siempre han sido las legislaciones que lo faciliten).

En todo caso, lo que estamos viviendo hoy, creo que tiene que ver por un lado con modelos que cambian a una velocidad extraordinaria y por otra con legislaciones que no son capaces de adaptarse a la velocidad de funcionamiento del mundo y sus avances tecnológicos, ni tampoco con los conceptuales de la sociedad y de la ciudadanía. Tenemos un grave problema con las políticas de los Estados, que más bien defienden unos intereses desfasados​​, con poca visión de futuro, en el más amplio sentido del término, que no se implican en las infraestructuras, que podrían ayudar a hacer un cambio significativo para el modelo y todavía están atascados en modelos ya superados hoy.

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