El objetivo de la estrategia «De la Granja a la Mesa» de la Comisión Europea de reducir el uso de plaguicidas en un 50% en 2030 parece estar muy lejos. El recién publicado informe «Altas de plaguicidas 2022» (Pestizidatlas 2022, en alemán) muestra que el uso de estas sustancias ha alcanzado un nuevo récord mundial con un uso global de 4 millones de toneladas. Entre 2000 y 2018 el uso ha crecido un 30%.

tractor fumigando pesticidas

La deriva de los plaguicidas de la agricultura convencional

El uso intensivo de plaguicidas químico-sintéticos se considera habitualmente una causa de pérdida de biodiversidad, una amenaza directa para los insectos, especialmente las abejas, y un impacto muy negativo en la salud tanto de los agricultores que aplican los plaguicidas, como de las personas que viven en las zonas donde se utilizan intensivamente y del consumidor final que ingiere día a día cantidades de residuos en los productos pulverizados. No en vano, los plaguicidas utilizados son la causa de la contaminación general del medio ambiente por sustancias tóxicas.

Los plaguicidas son la causa de la contaminación general del medio ambiente por sustancias tóxicas

El objetivo de la Comisión Europea de pasar a un 25% de agricultura ecológica en 2030 forma parte de la estrategia para reducir el uso de estas sustancias. Por término medio, los productos ecológicos muestran mucha menos contaminación con residuos: el 85% de los productos ecológicos analizados no muestran residuos, según el informe publicado por la EFSA (2020). La agricultura ecológica es una clara salida a la contaminación química que se extiende por todas partes. Investigaciones recientes en Alemania sobre 163 lugares diferentes, donde se tomaron muestras de aire, muestran que en todos los lugares, incluso en áreas naturales protegidas como el Harz, se encuentran residuos en el aire. Además, en el 15% de las muestras orgánicas analizadas se encuentran bajas cantidades de sustancias utilizadas en la agricultura convencional (EFSA).

Detener al contaminador, no al sector ecológico

En este sentido, Bavo van den Idsert, director de la Asociación OPTA Europa, apunta: «Es realmente un mensaje muy negativo que el uso de pesticidas químico-sintéticos siga creciendo en todo el mundo, e incluso en la UE. El enorme crecimiento del uso de una sustancia como el glifosato desde el año 2000 es impactante. En este mismo momento se pueden encontrar por toda Europa «campos naranjas», causados por la fumigación con esta sustancia. Y los agricultores que lo utilizan, incluso reciben subvenciones de la UE. Una vergüenza que debería detenerse inmediatamente. En interés del medio ambiente y de la salud de los consumidores. Pero la Comisión y los estados miembros de la UE lo retrasan año tras año y así el uso se expande aún más. Mientras tanto, parece que exigir una política de residuos cero para los productos ecológicos como refugio para los preocupados consumidores se ha convertido en una estrategia de la Comisión y de algunos Estados miembros. Pero esto no es posible en un entorno completamente contaminado, basado en la autorización del uso excesivo de pesticidas en la agricultura autorizado por la UE y los Estados miembros. Es hora de detener o reducir masivamente la producción de la aplicación de plaguicidas en la UE. Y es totalmente inaceptable que la industria química de la UE esté exportando a otros continentes grandes cantidades de pesticidas prohibidos desde hace años. Estos pesticidas son destructivos para los países importadores y a menudo vuelven a través de los alimentos importados a los ciudadanos de la UE y, por supuesto, también pueden afectar a la calidad de los cultivos ecológicos importados».

La agricultura ecológica es una clara salida a la contaminación química que se extiende por todas partes

Por ello, OPTA se muestra firme. Si la Comisión quiere acabar con la contaminación por residuos en los productos ecológicos, apunta la organización, debería dejar de perseguir a los agricultores, importadores y procesadores ecológicos, que no utilizan los plaguicidas, pero que apenas pueden defenderse de las contaminaciones involuntarias. «Si se quiere detener la contaminación», concluye Bavo van den Idsert, «primero hay que detener al contaminador, no al sector ecológico que es claramente víctima de las contaminaciones». Este informe sobre plaguicidas es una llamada de atención a la Comisión Europea y a los Estados miembros. Es hora de un enfoque diferente, es hora de actuar, ¡ya!».

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Bio Eco Actual Enero 2022

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